- Dije que vendría a rescatarte, princesa. Y he cumplido. ¿Estás enferma de soledad o de miedo?
-De miedo, y el miedo no te deja nunca, así que no estás sola, pero es la peor compañía.
-¿Peor que un príncipe sin reino y lleno de sueños?
-Peor.
-Para escapar del ogro sólo tienes que querer hacerlo, arriésgate, princesa, no es tan alta la torre, no tanto como parece.
- Ojalá pudiera escapar.
- Puedes, si quieres
- ¿Y si me hago daño al caer?
- ... ¿Me juras amor eterno?
-Te digo amor, jurar es dudar de antemano.
sábado, 21 de enero de 2012
lunes, 16 de enero de 2012
¿Cuál es la diferencia entre el sexo de siempre y el sexo de anoche?
La diferencia soy yo, que ahora siento y antes ejercía.
La diferencia es ella, que me hace sentir.
Y cuando empiezas, no puedes parar. De poco sirve que me diga que no puede ser, que mi trabajo y mis mentiras, mi parche perdido de capitán pirata, mi vida en paralelas, mi riesgo actual, mis preguntas calladas. Otro enfoque: para ella habrá sido un romance de verano, una apertura de temporada, sexo y nada más. O no ¿qué derecho tengo a pretender más?
Pero quiero más.
...
La miro intensamente y, como un rezo, repito para mí que quiero más, quiero una noche más, y, si le sobra, quiero algún día.
La diferencia soy yo, que ahora siento y antes ejercía.
La diferencia es ella, que me hace sentir.
Y cuando empiezas, no puedes parar. De poco sirve que me diga que no puede ser, que mi trabajo y mis mentiras, mi parche perdido de capitán pirata, mi vida en paralelas, mi riesgo actual, mis preguntas calladas. Otro enfoque: para ella habrá sido un romance de verano, una apertura de temporada, sexo y nada más. O no ¿qué derecho tengo a pretender más?
Pero quiero más.
...
La miro intensamente y, como un rezo, repito para mí que quiero más, quiero una noche más, y, si le sobra, quiero algún día.
Estoy seguro de que es ella. Y de que me duele. No es lógico, pero me duele. Ruego que la figura masculina se detenga y creo que lo consigo. De repente, salta hacia ella y la abraza. Se retuercen, se tocan, se comen con pasión salvaje. Dos sombras chinescas, dos recortes en negro que se funden. Niego la ira y la pena, no tengo derecho a nada, pero es como si, después de toda una vida conteniendo sentimientos, desde que empecé este viaje se hubieran desbordado...
miércoles, 11 de enero de 2012
C.S.
Yo no pierdo el tiempo. Y buscó en mi pantalón y entró. Los tíos se van y nuestros gemidos rebotan en los azulejos del baño. Ni siquiera era un buen poema, no sé por qué a todas les causa el mismo efecto. La rubia colabora, gobierna con la cara contra los azulejos, ataca y vuelve, parece no advertir que su cabeza golpea contra la pared. Todo es brumoso y ruin, todo es brillante. Sigo hasta estallar y un poco más, mientras ella se sacude. Y cuando salgo, suspira y recupera la decisión. Se vuelve con la mano dentro del bolso y ya no me importa.
-¿Por qué? –pregunta.
-¿Por qué no?
-¿Por qué ahora sí y entonces no?
...
-Llevo tiempo buscándote –dice mientras mantiene la mano metida en el bolso-. Tengo algo para ti.
Cierro los ojos.
Así no vale.
Quiero verlo venir.
Los abro.
Saca del bolso un tarjetón caro.
-He aprendido a olvidarte, canalla. He conocido a un chico bueno y sensible y me caso el sábado.
-Ya.
-¿Vendrás?
-No lo sé. ¿Habrá buena bebida?
-La mejor. Y en cantidad. Además, tiene unos baños impresionantes…
…
Estoy harto de majaras. De verdad.
lunes, 2 de enero de 2012
Tómate tu tiempo, aún no ha anochecido. Qué gusto da estar enamorado.
Supongo que todo cambia. Sólo hay que saber aceptarlo.
Hace tiempo, no tanto como piensas, eras gran parte de mi vida y posiblemente no te imagines cuánto.
Llegaste a ser el ombligo de mi mundo, me dejaba caer por tu casa alegando que pasaba por allí, o que me había perdido (y tú te lo creías, aún sabiendo que mi casa quedaba justo al otro lado de la ciudad, qué inocente).
Te acuerdas de los paseos que dábamos? Yo sí. Cada vez que lo hago una sonrisa se planta en mi cara, como ahora, pero antes de que leas que estoy sonriendo, la sonrisa se torna a una cara de decepción, por mi culpa, por la tuya....por nuestra culpa. Recuerdo cómo no sabíamos qué decir y sólo reíamos, no sé si por incomodidad o nervios, recuerdo el frío que pasabamos, o al menos, la piel de gallina que solía vestir nuestros brazos, nuestras mentiras divertidas, que a veces incluso llegué a creerme, el querer llegar a casa después de toda una tarde contigo para volver a hablar, la cara de incomodidad cuando salía otro nombre en la conversación que creaba celos tímidos que no se atrevían a salir... no sé...simples recuerdos.
Sabes? Me has enseñado que quizás un clavo ayude a que otro no esté tan clavado, pero no me dejaste comprobar si realmente puede sacarlo, y yo, muy posiblemente tampoco deje que tu clavo se clavase del todo.
Supongo que contigo también aprendí que no puedo hacer de alguien el ombligo de mi vida en tan poco tiempo... que no suele salir bien...
Tengo cosas en mi vida ahora mismo que de no ser por ti jamás hubiera imaginado tener, y te lo agradezco, de veras.
Sé lo que es pensar en alguien desconocido con tanta fuerza que al final, llegué a conocerte.
Sé que el capricho de que te cuiden forma parte de tí, y supongo que no te culpo, pero a veces, ese capricho esconde una persona detrás, aunque en su momento, tú eras mi capricho, y no importaba en absoluto que necesitases mis cuidados.
Y sobre todo me has enseñado a como alguien demasiado importante para mi, puede llegar a ser una persona conocida sin mas, en el mismo poco tiempo que necesitó para convertirse en mi todo.
Te echo de menos.
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