Fuiste tan rápido que te fallaron los frenos y terminaste por chocarte con los miedos de un amor sin acabar.
Fuiste la tirita barata que se despega al segundo roce.
Fuiste el lienzo de sus uñas en las noches de sábanas revueltas.
Fuiste ese último-primer álito después de un corazón sin credenciales.
Fuiste todo entre sus piernas y nada en su esternón.
Fuiste.
Pero ya no.
Fuiste.
Pero yo no.