lunes, 16 de septiembre de 2013

Imagínate.

Desde que te has ido ya nada a vuelto a ser como era antes...cuando estabas pero no, te acuerdas?

Antes estabas y sólo, a veces, te llegaba a sentir. Ahora te siento siempre, porque no estás.
Y lo siento.
Y me da pena. Me doy pena.

Antes odiaba que dijeras mi nombre todo el tiempo aunque fuera para bailarme el agua. Y ahora para oirlo tengo que ir al Starbucks, dar mi nombre con cara de resignacion, y pedirme ese batido de frambuesa y mango que tanto odiaba por lo mucho que te gustaba esa fruta triturada y no yo.

Antes odiaba esa sonrisa estúpida que me salía y que no comprendía cada vez que me mirabas. Y amaba tus momentos de despiste en los que sin querer, tú, eras la que me sonreía. Ahora odio lo despistada que eras. Y que eres. Que hayas olvidado cómo pronunciar mi nombre y que tus dedos ya no escriban para mi.

Que sepas que las galletas nunca serán lo que eran antes de ti. Y me las comeré con dolor y cariño a formas iguales. Como un café amargo que es inevitable tomar.

Y me dormiré, y pasaremos esas noches que nunca pasamos por falta de tiempo y exceso de miedo.

Compartiremos ésas noches sin que tú te enteres de que habíamos quedado, pero de sobra sabrás al despertarte sin mi, que la noche la pasaste acompañada. No lo haré por joderte, o por obligación, pero lo soñaré con tantas fuerzas que notarás el resquicio del sueño y sentirás mi piel y mi aliento mojando las sábanas de sudor. Y algo más...
Y no entenderás qué pasó, pero querrás que vuelva a hacerlo.

Llevo tiempo durmiendo contigo.

"Nada es lo que parece; Te invito a cenar, pero no es una cita. Pedimos vino, pero sin celebrar un nosotras. Vamos al retiro, pero sin darnos la mano. Te sueño,  pero te evito. Soy valiente, pero te tengo miedo. Tengo miedo de perderte, de quedarme arriba o abajo de la montaña rusa, de jugar y no saber parar el juego, de evitarte y engancharme, de prometerte y no cumplirte, de seguirte y pararme, de pensarte e ilusionarme, de por quererte, olvidarme.
Y es que nunca sabré si pude tenerte y te perdí o te perdí sin llegar a poder tenerte.
Eres mi absurda prioridad, pero lo disimulo."

Cuestión de gustos.

martes, 10 de septiembre de 2013

Tu cara es un poema.

En serio.

Un poema.

No lo digo para ofenderte. De verdad.

Es un poema de los que cuentan amores incompletos.

Cuenta secretos que de ser publicados harían temblar hasta al jodido muro que te plantas por miedo a temblar por miedos.

No sé, un poema.

No me mires así, por favor. Que me pierdo. Y te pierdo. O te pierdes, tú también.

Y no quiero perderte, pero quiero perderme.

Te miro. Cobarde, pequeña. Pero te miro.

Sentimientos encontrados que no se saludan. Que hacen como que no se conocen y en realidad se odian porque no se entienden. Ni yo tampoco.

Tu cara es un jodido poema que incita a leerlo, y a leerte.

Perdóname. Perdóname por no querer leer el final y escribirlo a mi manera con el roce de mis dedos sobre otras pieles. Y de otros dedos sobre la mía.

No me mires así. Que me muero de miedo. Y de ganas.

No se te ocurra volver a mirarme así sin contarme el final.