domingo, 29 de diciembre de 2013

lamentos

Recuerdo cómo hace algo más de un año nos tocábamos desde lejos cuando nos mirábamos de cerca...
Recuerdo comentar tu modelito con quién luego acabé compartiendo besos y cama.
Recuerdo cómo las ganas se te salían por los ojos. Y por la boca. 
Recuerdo tú boca.

Recuerdo cómo no dejamos ningún recuerdo que recordar después de un tiempo.

Recuerdo también pensar en ti durande varios meses después de todo aquello, y recuerdo cómo te fuiste escapando de mis recuerdos por cada agujero que taparon otras manos que no fueron las tuyas hasta olvidarte por completo.

Fue raro.
Especial.
Diferente.
Efímero. 
No fue.

No vas a volver a re-cuerdarme porque mi locura traspasa tus fronteras.

Porque mis ganas juegan en otros cuerpos que me devuelven las llamadas. 

No voy a volver a dejar que pase el tiempo sin tener nada que recordar. 
Ni que pase otra noche en la que te escapas, y no conmigo.

Que el frío no sólo se combate con mantas, y sé que lo sabes.

Que el roce no siempre hace el cariño.
Que yo con el roce, hago el amor, cariño.

sábado, 14 de diciembre de 2013

carta.

Te escribo porque mi cobardía no me deja hacer otra cosa:

Te quiero contar que desde hace tiempo tienes el papel de protagonista en todos mis delirios de niña sin juguete.

Me fumo mis miedos en papel OCB teñido de verde y marrón y me bebo los tuyos largos y con dos hielos. 

Fríos, como tú. 
Que en caliente todo se ve peor, dicen.

Cómo me fui.
Cómo me dejaste (hu)ir.

Que aquí nadie mueve un dedo si no es en la cama, y así nos va.

"Esto es lo que hay" y yo por más que miro no veo nada. 
Y eso es lo que había. 

Mi miedo escénico sólo me deja actuar cuando se ha bajado el telón.
O tú las bragas.

Y ahora hace frío.  
Y yo sigo viendo las cosas mal, como en caliente.

Y no te bajas las bragas. 
Ni yo me agacho a pedir perdón por no arañarte la espalda un poco más.

Punto y apártate de mi lado si no quieres romper la tregua.

Dale la vuelta al colchón porque chorrea recuerdos, y te vas a constipar de tanto despertárte humeda.

Cierra la puerta. Y las piernas, que ya no voy a volver.

Devuélveme las ganas, que la eternidad no es para siempre y el tiempo vuela con un ala rota.

Y que nada es para siempre.
Y yo sigo sin ver nada desde que se acabó el sustitutivo del chocolate que se toma entre las sábanas.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

juas

Tengo sueño. 
Tengo hambre, tengo ganas de ti y no te tengo.
Tengo tiempo que no tengo para pensar en ti.
Tengo una imaginación que no sabía que tenía.

Te veo cuando la miras.
La veo cuando me miras a mí. 

Veo tu inocencia disfrazada de ingenuidad.
Tus ganas de mí vistiéndole a ella.
Y me veo a mí desde fuera rompiendo las reglas imaginando mirarnos sin miedo. 

Veo tus nervios jugando con tu pelo desviando tu mirada de la mía, como si hubieras encontrado el interés de una baldosa. 
Hay veces que el suelo puede ser muy interesante. 

Te escondes detrás de ella, mirando hacia abajo obligada, porque sabes que conmigo ahí no podrías mirarle a ella. 

Y rompo las reglas. 
Y pido perdón porque no puedo evitarlo. 

Y te sonrío. 
Y desvío tu mirada del suelo.
Y me sonríes. 

Te traigo hacia mí. 
Me olvido de ella.
Tú también. 

Me agarras la mano y la noche empieza a tener el sentido que le falta a todo lo demás. 
Nos mira.
Se va.
Te quedas.

Lo siento.

Sabemos que va a ser eterno.
La etenidad que cabe en una calle de apenas 20 metros. 

Rompo las reglas, pero no todo lo que me gustaría. 

Te insulto por no besarte.
Me cruzas la cara porque no podemos hacer más. 

Te pongo contra la pared.
Te ríes. 
Te muerdes el labio porque el insulto lo inventé yo como excusa.
Y te vuelvo a insultar,  ahora por no besarme.

Te arrastro al medio de la calle.
Nos mira.

Por suerte para ella se acabó la calle...

Vuelves con ella que rebosa celos, y me río. 

Volveremos a encontrarnos, ya verás...

jueves, 5 de diciembre de 2013

Adiós



Cambio de planes.

Has hecho algo que creí imposible.
Se ha parado el tiempo.
Has parado el tiempo.




4 de diciembre.

15:45 h.




Puto atasco.
Empiezo a llorar.
Tengo miedo.
Empiezo a sentir que el tiempo se me escapa.



15:30 h.

Espérame, por favor.
Estoy llegando.
Sé que lo intentas. Pero no te quedan fuerzas.
Te quiero.
No sabes cuánto.

15:35 h.

Joder. No hay un puto sitio para aparcar el coche en esta puta ciudad?

15:40 h.

Escaleras infinitas y oscuras, como preludio de lo que me espera.
Me da miedo cruzar la puerta.
Se me encoge el alma.
Pienso en ti.

15:45 h.
Sé que cada vez que el reloj marque esa hora se va a parar un minuto como mi mundo cuando te vi y ya no estabas.


Hay muchos besos que no te he dado.
Recoge cada lágrima porque ya no sé cómo pararlas.
Son “te quieros” resbalando por mi cara.
Y son para ti.

Eras el más fuerte.
Es increíble que te consideren héroe.
Y tú lo eres para mí.
Desde pequeña.
Y para siempre.
Lo juro.
Para siempre.


Creo que te has llevado algo mío en cada una de tus sonrisas.
Que eran muchas.
Pero no me importa, te lo doy.
Y ojalá esté en lo cierto.


Envidio vuestra historia.
Ojalá me quieran como tú has querido. Como te han querido.
Y cómo te hemos querido.
Cómo te queremos.

Joder, cómo te quiero.



Piensa en mi estés donde estés, abuelo.


Descansa.