domingo, 30 de marzo de 2014

week.

Huele a resaca y  sexo ausente.
Sabe a amor forzado acelerado por miedo a la soledad.
Suena como una cama con los muelles oxidados por la falta de uso.
Tiene el aspecto de un cuerpo invisible con el rimell corrido después de una noche de verdades. 
Y tiene el tacto de una copa de cristal a punto de romperse.

Es domingo,  otra vez.

Y otra vez, no estás aquí. 

Acércate. 

Ven.

Ven y píntate los labios de rojo, y se la puta que le da nombre a ese color.

Ven y destrózame en cachitos incapaces de juntarse. 
Y que la razón seas tú,  y no el domingo.

Volví sola.

Con mesa para dos.
Y en una cama grande.
Pero sola.

Me ha sobrado comida,

manta 
y las dos últimas provocaciones que me regalaron anoche otras manos,
que no las tuyas. 

Me ha sobrado ese beso tardío.

Esa caricia con intención,  
que no llegó ni a roce despistado.

Me ha sobrado el mordisco de otros dientes,

que hicieron preso  a mi labio por dos segundos,
y arrancaron tres minutos de soledad.

Ven y rómpele la cara al astío.


Hazme compañía.  

O el amor.
Aunque desaparezca al salir de la cama.

Fóllame la vergüenza, 

como quien se folla a una falda para  descubrir el escote.

Pero por favor, ven.

No soporto los domingos. 
De resaca. 
Y sin (tu) compañía.

Y que joder, que hoy es domingo, pero es que mañana es lunes.

Y no sé qué es peor.

martes, 25 de marzo de 2014

Que sí, que tienes razón.

Que nos han vendido ciertos sentimientos vinculados a la eternidad y tu les has creído
Como quien compra una crema falsa sólo por que es lo asequible
y acaba llena de granos.

Te tiraste en el césped de aquel parque sin columpios, y pensaste un "que se joda el banco por no sentir mi culo" y me guiñaste un ojo haciéndome cómplice de aquella muerte.

Y fue aquella tarde, entre sollozos por una zorra que no te supo querer, que empecé a hacerlo yo.

Empezaron los roces casuales con electricidad estática por frotarme con tu camiseta como hacen los niños con un boli para que se pegue el papel.
Pura diversión ignorante.

Empezaron las ganas.
Los miedos.
Las inseguridades.
Los "estás temblando".
Y alguna que otra cosa más.

Empezó todo lo que llevaba tiempo esperando.

Y una tarde, en ese mismo parque en el que te abrí el corazón, acabaste abriéndote de piernas, despojándote de la locura de que el amor es para siempre.
Dándome una hostia en el pecho para enseñarme que no todas duelen.

Has dicho.



Es tarde y no sé si dormir y soñar contigo, o seguir pensando en ti para no dormir.


Mi pereza y mis ganas de un porro echan un pulso desde la cama.


Y me debato entre la vida y la muerte de un paseo entre tus piernas.


Ya no estás.
Me giro y amago un abrazo pero ya no estás.


La puta sábana me estrangula, y me da igual.
A veces me recuerda a ti.


Gilipolleces de madrugada.


Cuántos cuerpos te han contado sus secretos desde que te fuiste?
Bah, no me respondas, no sé si el dolor me hará más fuerte o más mierda.


Debería tirar ese vaso que rompimos aquella tarde en la que dejamos la rabia estampada contra la pared y los pantalones por el suelo,
porque el ron con sangre no sabe igual, y me he cortado el labio.


Tan difícil es encontrar a alguien que te aliñe el cigarro y te endulce la vida?


Deja de llamarme gilipollas.
Deja de llamarme, gilipollas.


Que tengo sueño, y quiero dormir.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Yonqui-Kamikaze

Hay gente que trafica con tus besos.
Que sueña con tus poros.
Y que reza por tu olor.

Hay drogas que tienen efectos menos adictivos que el roce de tu piel.
Mucho más baratas que una noche entre tus piernas.
Y menos intensas que respirar tu mismo aire.

Hay amores que no tienen presupuesto para viajar a las nubes.
Agotados, que sobreviven entre polvo(s).
Otros que viajan a una estrella cada noche con tan solo un susurro por la espalda.

Hay kamikazes que viven en dirección prohibida sólo por cruzarse contigo y saber lo que se siente justo antes de morir.
Y luego estoy yo, que ya no creo en nada más que en los restos de los besos, en abrazos acabados, en caricias desgastadas de unos cuerpos sin sentido y en la droga de tus besos asomada a tus caderas...

martes, 18 de marzo de 2014

Son dos palabras.

Hace tiempo que no pienso en nadie cuando me abrazo a la almohada. 
Hace tiempo que son sin cara mis delirios cuando me ahueco las bragas.

Hace tiempo que paseo en otras pieles impermeables.
Siempre distintas.

Hace tiempo que ya no late nada entre las sábanas. 

Me pregunto si estarás bien y si has conseguido quitar mi olor de tus manos.
Si cuando me dijiste "adiós" pensabas en un "hasta luego".

A veces pienso si te has vuelto a correr con tan sólo la intención, como aquella noche de invierno en la que desapareció el frío. 
Si cuando te abres de piernas también imantas su lengua a tu precipicio.
Si te maquillas la cicatriz que nos hicimos destrozandonos los miedos a arañazos. 
La mía aún sigie intacta, mi amor, pero ya no duele nada.

No sé. 
Quería decirte que ojalá estés bien.
Y que ojalá tus manos huelan a otra vida  en reforma y de mudanza.

Quiero pensar que estabas en lo cierto al decirme "adiós" y que jamás te has arrepentido.

Y que ojalá te corras con sólo el tono de su voz.

Y si no hay imán, que te atrevas a empujarle la cabeza antes de que muera de miedo entre tanta oscuridad.

Y con respecto a la cicatiz...dale tiempo,  que algún día te dejará de doler, como a mí. 

Y se nos juntan los labios.

Y daba igual.
Todo el resto daba igual.

Yo no sé si tú lo notabas, pero el chico del sombrero que nos miraba con envidia, sólo podía pensar en tus bragas.
La chica de ojos verdes no paraba de imaginar cómo sería escucharte entre gemidos.
Y aquella mujer de pelo corto pensaba en tu cuerpo cabalgando sin caballo.

Yo no se si tú lo notabas, pero todo daba igual.

La excusa del amor sin presupuesto ya se está quedando anticuada y la del dolor por mirarnos a los ojos aún nos queda un poco grande.

Pero da igual.

Busco entre los cajones del pasado una nueva, y sigo hablandote porque en mi cabeza rondan las ideas del chico del gorro, la de la chica de ojos verdes y la de aquella mujer de pelo corto recelosa.
Todas a la vez.

Y alguna más...

Bendito alcohol que me salva del ridículo de no saber vocalizar cuando estoy contigo. 
Bendita droga que te empuja a hablar conmigo.

Me cruzo en la distancia de un camino corto con tu brazo, y te acaricio la piel como si fuese tu alma.
O tu coño.

Y reculas.

Pero vuelves y me escupes la mejor de tus sonrisas.

Y reculo.
Y tienes que subirme la cabeza para que vuelva a poder mirarte a los ojos.
Que el asfalto no es una prolongación de tu cuerpo.

Y qué risa.
Y qué miedo asomarme a tus pupilas o acunarme en tu sonrisa mullida por esos labios rojos.
Y qué ganas de pintarte la cara corriendote el maquillaje.

Y qué idea  la de correrme en tus caderas una fiesta sin confeti.
Y sin fiesta.
No sé si me explico.

Ya es muy tarde y la luna me recoge.
Ya es muy tarde y seguimos con la ropa.
Ya es muy tarde y no hay alcohol.
Ya es muy tarde y se te ha acabado la droga.

martes, 4 de marzo de 2014

No me queda un abril para ti.

Has llorado caricias que han acabado en sábanas ajenas al desastre.
Has recordado una y otra vez la escena del crimen con un escenario ambientado en sus caderas.
Has marcado su número con los mismos dedos que marcaban antes su espalda.
Y no has obtenido respuesta.

Y ahora imaginas canciones que no huelan a su pelo.
Arañazos que no suenen a su piel.
Y gemidos que no sepan a su boca.

Ya no fumas sus miradas.
Ni te bebes sus reproches.

Hay pisadas en tu pecho y arena en los bolsillos del vaquero que rompió al pasear por la playa.
Abrazos en las camisetas sucias que ya no vas a limpiar.
Y lámparas en las mesillas que no rozas  por si se les sale el genio de una discusión con ella.

Supongo que mereció la pena que ahora estás sudando como quien suda la fiebre.
Pero con frío y sin drogas recetadas que te la bajen.

Que no sé. 

Que yo soy más de quitar que de poner.
Pero a ver si te pones esa sornisa que se te escapó la otra noche, que ya te quito yo cualquier lágrima suicida que te asome por los ojos.

lunes, 3 de marzo de 2014

joder, qué putada sin ti.

"Esta Cuerda es de una Loca."

Y joder, rezaba para que yo fuese la enferma y poder estar contigo.

Así empezó todo.
Y acabé loca de atar.
Yo, asomándome al habismo de tu pecho.

Tú,  desnuda y sin miedos.
Tú, cuerda desde que te cortaron las alas.

Y aquí me ves en esta habitación blanca y sin ventanas.
Abrazándome a la fuerza y con camisa.
Despeinada y con el rimell corrido de tanto pensar en ti.
Desayunando pastillas que se creen porros contigo.

"Esta Cuerda es de una Loca"-Dijeron.

Y yo idiota, les creí.

domingo, 2 de marzo de 2014

Antes de volver.

Un uno contra uno.

Estamos solos en esto.

Te miro.
Sonríes. 
Me miras.
Dame tregua y parpadea que no aguanto tanta luz.

Y no lo haces. 
Y tengo que mirar a otro lado para disimular las ganas.


Qué poca vergüenza de salir a la calle rompiendo el aire de esa manera.
Qué valentía la del resto de salir sin escudo protector.


Qué te pasa?

Úsame de clínex y sécate las piernas.
Olvídate de todo por sólo un segundo y ayúdame a salvar dos pájaros de un tiro del porro que tenemos a medias en el cenicero.

No me hables de amores sin más banda sonora que tus gemidos ni más maquillaje que el de tu saliva en mi piel.

Duéleme tan dentro que me roces la garganta.
Y cantame el delirio que no te deja dormir.
Ponle mi nombre y mis apellidos.
Y acaricialo.

Acariciame.