A la mierda la perfección,
yo me quedo con ella.
Con su lunar de la barbilla,
Con sus ojos infinitos,
Con sus "no puedo" que siempre son,
Con sus labios algodón capaces de curar cualquier herida sangrando.
Me quedo con sus orejas desiertas,
sus gestos-vinagre que le hacen arquear las cejas,
El recorrido de su dedo índice por mi cara,
Sus caricias entre mi pelo que despeinan corazones.
Está preciosa.
No debería decir esto.
O al menos, quizá no ahora.
Pero esque está preciosa.
Está preciosa preocupada,
ausente,
cuando ni si quiera está.
Está preciosa sonriéndome en las fotos,
en recuerdos nítidos, imborrables.
Está preciosa enfadada,
sacándome de quicio,
enfadándome.
Y nada, que sólo venía a recordarle al mundo, que Ella, nunca ha estado tan preciosa,
porque no es lo mismo ser que estar.
Y Ella, siempre ha sido más de ser, que de estar.
martes, 20 de octubre de 2015
Cuando me rozas con la piel.
Dilo.
No tengas miedo.
A veces hay que cerrar los ojos para soltar palabras que manchan de mierda tu aliento.
Ciérralos.
Pero dilo.
Te quiero.
Manchado de mierda.
Con olor a rosas.
Te quiero.
Te quiero por la mañana cuando ni el sol se atreve a rozar tu piel.
Te quiero.
Te quiero cuando sales corriendo sin saber que cuando te ahogas, lo que tienes que hacer es nadar.
Te quiero.
Te quiero de forma extraña con todas mis fuerzas que ya no tengo, con todo lo que no tengo que aparece sin avisar.
Te quiero.
Quédate, como se queda el aguijón de una abeja en el cuerpo dolorido de alguien que intenta matarla sin saber que ella misma se inmoló al picarle.
Quédate joder.
No te vayas nunca.
No te mueras.
No tengas miedo.
A veces hay que cerrar los ojos para soltar palabras que manchan de mierda tu aliento.
Ciérralos.
Pero dilo.
Te quiero.
Manchado de mierda.
Con olor a rosas.
Te quiero.
Te quiero por la mañana cuando ni el sol se atreve a rozar tu piel.
Te quiero.
Te quiero cuando sales corriendo sin saber que cuando te ahogas, lo que tienes que hacer es nadar.
Te quiero.
Te quiero de forma extraña con todas mis fuerzas que ya no tengo, con todo lo que no tengo que aparece sin avisar.
Te quiero.
Quédate, como se queda el aguijón de una abeja en el cuerpo dolorido de alguien que intenta matarla sin saber que ella misma se inmoló al picarle.
Quédate joder.
No te vayas nunca.
No te mueras.
Pero no puedo.
Habrá vida después de la muerte que supone no andar a tu lado?
Me han tendido otra mano inocente en el tendedero de los sueños sin cumplir.Una mano vacía de miedos y llena de esperanzas.
En la que se puede leer un futuro entre líneas.
En el que estás, aunque te hayas ido.
Aunque me haya ido.
Aunque siga estando.
Me ha mirado a la cara el miedo y el desconsuelo dándose el mayor beso con lengua.
De serpiente.
Venenosa.
No tanto como tú.
Y me he acercado a partirles la cara a base de las ostias que no te he dado.
Sí, ahora es tiempo para mi sin ti,
y si, puede que me retuerza por dentro aunque nunca como lo hiciste tú.
Ya no creo en nada.
Ni en mi, ni en ti...ni en los putos reyes magos.
No quiero regalos.
Ni cariño mendigado.
No quiero la esperanza de que todo va a cambiar, porque un gusano si no es gusano de verdad, nunca será mariposa de las que se vomitan en un mundo de arcoiris.
Y creo que me ha cegado el sol para verte gusano en vez de lombriz de tierra húmeda de lo que hemos llovido.
No tengo billete, y estoy cansada de correr en círculos, pero me
voy... aunque sea a tomar por culo, pero aquí ya no me pudro más.
Como fuego en la piel.
Me he desprendido del brazo derecho por peligro de gangrena.
Ya no creo en nada:
Ni en ti.
Ni en mí.
Ni en los putos reyes magos.
Siento el mismo vacío que aprieta a los embutidos embasados y a veces me falta el aire porque ya no me respiras cerca.
Cierro los ojos y recuerdo el último atisbo de cariño que se te escapó en la oscuridad de un tuburio de mierda llena de alcohol y esperanza que se esfumaron con la luna.
Te fuiste con ella.
Con la luna.
Y me robó una parte de mí que creo que nombran como "ganas de vivir".
Voy recogiendo trocitos de pecho esparcidos por la carretera como si me hubiera explotado una bomba por dentro.
Odio los relojes.
Nunca me ha gustado esperar.
Estoy atada de pies y manos por una cuerda un poco loca.
Ya no creo en nada:
Ni en ti.
Ni en mí.
Ni en los putos reyes magos.
Siento el mismo vacío que aprieta a los embutidos embasados y a veces me falta el aire porque ya no me respiras cerca.
Cierro los ojos y recuerdo el último atisbo de cariño que se te escapó en la oscuridad de un tuburio de mierda llena de alcohol y esperanza que se esfumaron con la luna.
Te fuiste con ella.
Con la luna.
Y me robó una parte de mí que creo que nombran como "ganas de vivir".
Voy recogiendo trocitos de pecho esparcidos por la carretera como si me hubiera explotado una bomba por dentro.
Odio los relojes.
Nunca me ha gustado esperar.
Estoy atada de pies y manos por una cuerda un poco loca.
Dime la verdad.
Repetirte en mi cabeza como una canción que de tanto escucharla acaba cansando, a ver si así.
Mirar tus fotos una y otra vez como si así se fueran a desgastar de mi retina tus lunares.
Respirar tu rastro como un perro en celo que se acaba conformando con el cogín del sofá.
Tocar cada parte de mi cuerpo que acariciaste, buscando los restos de tus huellas dactilares que te incriminan y te declaran culpable.
Estrellar, fugaz, el móvil contra las paredes de ese cuarto que nos vio quemarnos contra las sábanas.
Matar de un suspiro cada mínimo detalle de tu espalda.
Y retorcerlo hasta sangrar.
Bailar en otros cuerpos.
Reír en otras manos.
Esperar resignado, como quien espera el autobús de las 7 de la mañana para ir a trabajar.
Comer chocolate en vez de.
Sacar al perro y que ya no busque palos, ni piñas...
Secarme al aire al salir de la ducha por mi amor - odio a las toallas.
Pincharme con la rosa, por haber entrado en el rosal.
Sudar a oscuras por los monstruos del pasado.
Buscar otra esperanza, una otra luz.
Darle la razón al mundo y verte el culo, pero esta vez por que te vas.
Y aún así,
No me devuelvas los besos.
No te quites mis abrazos.
No te cures mis heridas.
No te borres las sonrisas.
No te seques cada lágrima.
No me des las des - gracias.
No me guardes rencor.
No me pidas nada más, amor, que ya no tengo qué ofrecerte.
Quiéreme.
Que te quiero.
Y que no....no me arrepiento de nada.
Y aún así,
No me devuelvas los besos.
No te quites mis abrazos.
No te cures mis heridas.
No te borres las sonrisas.
No te seques cada lágrima.
No me des las des - gracias.
No me guardes rencor.
No me pidas nada más, amor, que ya no tengo qué ofrecerte.
Quiéreme.
Que te quiero.
Y que no....no me arrepiento de nada.
Suerte
He sido kamikaze entre tus piernas.
Me he inmolado en plena guerra de oscuridad desfilando por tu pasillo con paneles luminosos, y claro.
He subido hasta lo alto para verte desde arriba, después de mirar como gusano cada arruga de tus pies,
y desde todos los ángulos he sabido disfrutar de tu paisaje.
He olido rosas que se marchitaban cuando pasabas cerca,
y tu cuerpo después de sudar rabia y decepción.
He matado cientos de veces al monstruo con nombre de amanecer,
que siempre revivías en tú cabeza hasta que resucitaba en la mía,
y así: no.
Me he dejado matar
y he soplado mis propias cenizas.
Me he matado
y te he dejado soplarlas a ti.
Pero tenlo claro, no te confundas:
Siempre me he querido morir contigo,
no de ti.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)




