Salir de bar en bar, buscando unos ojos espejo a los que mantener la mirada pensando:
“Ahora te jodes: jódeme.”
Y encontrarlos.
Y perdernos entre el humo y el alcohol.
Y encontrarlos.
Y perdernos entre el humo y el alcohol.
Y olvidar con ellos que sueño contigo cuando estoy sin ti.
O alguna vez más. Qué más da.
O alguna vez más. Qué más da.
Y querernos un rato de mentira, pero como se quieren los que no se tienen.
Como si nos conociéramos.
Como dos extraños ansiosos por conocerse.
Como lo que somos.
Gritarnos con la boca cerrada. Y las piernas abiertas.
Y abandonarnos sin reproches cuando sale el sol.
Asumiendo que nuestra eternidad, acabó cuando el alcohol dejará de hacer efecto.
Que quizá algún día volvamos a encontrarnos. Con el mismo cuerpo, con la misma cara, pero con el alma reparada y el corazón en su sitio.
Y que quizá hagamos como que no nos conocemos. O no.
Sin llamadas ni explicaciones. Sin rencor ni ilusión. Pero habiendo rellenado por un momento el hueco que nos faltaba.
Momentáneamente.
En la eternidad de una noche.
Sin romanticismo.
Sin ropa.
Con ganas. Y rabia.
Despidiéndonos como empezamos.
Pero al revés:
Sentirlo.
Sentarnos.
Sentirnos.
Sentarnos.
Sentirnos.
Como si nos conociéramos.
Como dos extraños ansiosos por conocerse.
Como lo que somos.
Gritarnos con la boca cerrada. Y las piernas abiertas.
Y abandonarnos sin reproches cuando sale el sol.
Asumiendo que nuestra eternidad, acabó cuando el alcohol dejará de hacer efecto.
Que quizá algún día volvamos a encontrarnos. Con el mismo cuerpo, con la misma cara, pero con el alma reparada y el corazón en su sitio.
Y que quizá hagamos como que no nos conocemos. O no.
Sin llamadas ni explicaciones. Sin rencor ni ilusión. Pero habiendo rellenado por un momento el hueco que nos faltaba.
Momentáneamente.
En la eternidad de una noche.
Sin romanticismo.
Sin ropa.
Con ganas. Y rabia.
Despidiéndonos como empezamos.
Pero al revés:
“Me jodes, porque te he jodido.”









