sábado, 22 de diciembre de 2012

B.E.A.


"-¿Qué escribes?
-Una carta a los Reyes Magos.
-Ya pasó la Navidad.
-Para el próximo año
-¿Y qué les pones?
-Que nos devuelvan la vida...".



jueves, 20 de diciembre de 2012

Y...


Te  escapas de la lógica del entendimiento humano y quizá sea eso lo que me desequilibra.

Te miro y tiemblo. De miedo. De felicidad. Sea como sea me conviertes en una maraca andante.
Y no hace frío, pero yo sigo temblando.

Piensas cosas inocentes con un fondo bastante oscuro que me separan de la cordura, pero me imantan al mismo tiempo.

Tus formas maleducadas me atrapan como la gravedad  me empuja al suelo. Con ganas. Hasta llegar a arrastrarme como el animal más ruin del universo expulsado de su manada.

‘Zorra’ me dices.

Y yo sonrío.

Y te aparto la mirada cuando me devuelves la sonrisa acariciándome la cara.

Y pienso‘Uy si llevaras razón… entonces el tiempo perdido sería una quimera...’
Y me muerdo la lengua.

Tú, el labio.

Y te pienso (ya es costumbre).

Y retrocedo.

Y avanzas un paso por cada mío hacia atrás.

Y sonríes. Otra vez.

Y yo me muero.

Y te vuelves a escapar de la lógica del entendimiento humano. Y animal. Y extraterrestre.

Te escapas de la lógica y yo me escapo de ti. Porque eso, es lo que me vuelve loca.

Y te quiero. Y sé que es eso lo que me desequilibra.

martes, 18 de diciembre de 2012

Lo siento, te ha tocado.

Desde hace tiempo que no pasa un día en el que no hable de ti.

No sé ya si bien, mal o de una manera irrelevante, pero sea como sea estás tanto tiempo paseando por mi cabeza que a veces te me escapas por la boca.

No entiendo qué me haces sentir, ni cómo me siento cuando pienso en ti.
No sé si me gusta o lo odio.
Si soy feliz o me siento la persona más desgraciada del mundo.

No lo sé, la verdad.
Sólo sé que desde hacía tiempo no sentía éste desorden. Y también, que desde hacía tiempo, tenía ganas de sentirlo.
Y ya te digo, no sé si esto me hace bien o me hace mal. Pero sí sé, que ésto me hace sentir viva.

Tan cobarde, tan valiente....


La gente quiere cosas que relativamente son asequibles: Tener una media naranja compatible, estilizada, con una belleza que desprenda luz propia, compartir gustos, sentimientos, la cama... Alguien educado con quien pasarlo bien, que le haga reír, que le invite a cenar perdices en un restaurante caro con comida abundante y que le lleve a la cama para acabar de ser felices.


Yo lo veo de otra forma.


No quiero una jodida media naranja que tenga gustos parecidos a los míos. No me gusta la belleza maquillada, ni la gente que esconde linternas en los bolsillos para desprender luz 'propia', qué va. Ni siquiera me gustan las perdices, joder.


Quiero que me echen de menos en esas noches eternas en las que hasta el silencio molesta y te ves sólo y perdido en una cama de 90 que llega a parecer infinita.
Alguien que mida el tiempo en ganas de verme y no en minutos. Que le de igual comer perdices en un restaurante de 4 tenedores, y lo cambie por un trozo de pizza de cualquier banco de Malasaña.
Una persona que sólo con mirarle a los ojos me diga que prefiere un pomelo, ácido, en vez de una jugosa media naranja.
Quiero que pierda los papeles y sea la persona más rastrera y mal educada cuando nos perdamos entre las sabanas y no sepamos donde acaba un cuerpo y empieza el otro.


No sé.
A la mierda con los tópicos.
Yo quiero mi medio pomelo. A primera vista no vende igual que una naranja, es cierto, pero al final, engancha más algo que en un primer repaso no sabes cómo comer.

lunes, 17 de diciembre de 2012


“Joder, levántate ya que se va a hacer real el dicho ‘Se te han pegado las sábanas’…” –me digo sin mucha convicción de poder cumplir mis plegarias.

No había nada por lo que levantarse de la cama. El edredón es un hijo de puta que se ríe de todo aquel que se levanta (y más si lo hace sin ganas) y se lleva la ostia del frío polar en cada rincón de su cuerpo.

El día tampoco me animaba a salir de la cama. Era un día nublado. No oscuro, pero nublado. Un día de nieve, pero peor. Sin nevar.

Eran las 6 de la tarde y sin mucha seguridad pienso que ayer concerté una cita de amigos y cervezas.

Arrastrando los pies, busco el móvil entre ropa sucia y basura de comida precocinada que hay por el suelo del piso.

-         Esto tiene que cambiar –pienso.- pero no será hoy…

El móvil lo confirma. Unas cervezas en unas horas.


Empezamos a hacer nuestro Camino de Santiago particular, ése que al finalizarlo hará que disfrutemos por unas horas entre risas y llantos, entre tapas de aceitunas y panchitos pasados de fecha y tragos de ese elixir que te hace olvidar todo.


El bar estaba lleno, se podía respirar aún, pero ya no quedaba ningún hueco para posar el vaso de las nuevas personas que entraran pensando en pasarlo bien o en olvidar cualquier tipo de recuerdo dañino por unas horas, cambiándolo por un intenso dolor de cabeza  y boca seca a la mañana siguiente.

Había que hablar casi a gritos y comentábamos lo desastre que estaban nuestras vidas en aquel momento con una sonrisa en la cara. Ahí lo hacíamos cómico, pero joder, cómo duele cuando llegas a casa y te ves solo.

De repente, todo el bar se quedó en silencio. Yo miraba a mí alrededor, y aunque no oía nada, veía a la gente moviendo los labios, riéndose, haciendo gestos con el cuerpo. Lo veía con todo tipo de detalle porque parecía haberse parado el tiempo. Todo iba mucho más lento. Una ráfaga de aire helado choca contra mi cara y comprendo qué esta pasando.

Se abre la puerta del bar, despacio.
Las baldosas se preparan para aguantar paso a paso sus pisadas. Era Ella. No había entrado aún en el bar, pero lo sabía. Sólo oía, y muy fuerte, cada latido que mi atrofiado corazón daba, el reloj iba mucho más despacio, todo lo demás daba igual. Mi cabeza se gira como un imán hacia la puerta..y eso sólo ocurre cuando Ella esta cerca.

Efectivamente, ahí está. Es Ella. Ella y su amiga excéntrica. Siempre la he hecho creer que me ha caído bien para respetar al máximo su relación, pero es mentira, como otras muchas cosas en mi vida. Había algo detrás de tanta excentricidad que no acababa de convencerme, pero bueno, ése es otro tema.

Entraron las dos en el bar, sin complicaciones, las baldosas se prepararon e inconscientemente, la gente que había en esas baldosas, se apartaron como si de un instinto innato se tratara. Lo tenían aprendido sin darse cuenta.

Entraron directas a la barra. Ella entró susurrándole algo a su amiga, mientras se ponía de puntillas como buscando algo o alguien. Su amiga, más calmada que Ella, echa un vistazo lento por todo el bar y clava su mirada en mí. Estaba claro lo que estaba pasando, me buscaba. Ella me estaba buscando.

Cuando noté los ojos de su amiga clavados en los míos todo volvió a la normalizad. Los gritos volvieron a oírse, el reloj recuperó su funcionamiento normal…

“Eh”, “Qué pasa?”, “Estás bien?”, “Hay que dejar las drogas, que te dejan como a esta, mírala”…

Por fin podía oír las gilipolleces de mis amigos. Me reí con ellos. Y ellos no le dieron mayor importancia a mis minutos de éxtasis, siguieron con sus historias para no dormir. Ya no me importaban. Pensaba en Ella. Y maldecía a su amiga la Excéntrica por estar con Ella. Por que la Excéntrica estuviera en ese taburete y no yo.

No me atrevía a girarme y mirarla cuando noté dos toques en el hombro. Era Ella. Sola. Me giré, y vi a lo lejos a su amiga la Excéntrica mirándome desde su taburete, sin parpadear apenas. Ella me agarró del brazo sin mediar palabra  y me sacó del bar. Sin explicaciones. Sin permiso. Me agarró y salimos de ahí.

-         Sé que me has visto. Por qué no me mirabas? –dijo sin saludar si quiera.

Yo agaché la cabeza.

-         Por que no has contestado a mis mensajes?

Estaba enfadada. No tenía derecho, pero lo estaba. No dije nada. No sabía por qué no contestaba a sus mensajes, porque en el fondo deseaba hacerlo. Pero sentía que no debía. Así que no supe qué contestar. Y eso la enfadó aún más.

-         Qué pasa? No quieres hablar conmigo? –dijo desesperada por escuchar una respuesta.

No pude aguantarme más y contesté.

-         No hay nada que más quiera en este mundo que hablar contigo –hice una pausa- bueno miento. Sí lo hay. –me miró expectante- estar contigo. Hablar contigo pero no por mensajes.

No dijo nada. No se esperaba esa respuesta, así que, continué.

-         Pero no puede ser. Eso lo quiero yo, no tú. Y aunque quisieras, no podría ser. Ya tienes con quién compartir tu vida.

Me miró extrañada.
La expliqué.

-         Mira, me gustas mucho, bueno, no mucho, si no de verdad. Me gustas de verdad –recalqué- no sé si mucho o poco. Pero de verdad. Y me gustas así. Imposible, inalcanzable, hecha para otro y no para mí.

Me miró sin estar entendiendo nada.

-         No te digo esto para que cambie nada, de verdad, me gustas con pareja y no quiero que eso cambie, pero no vuelvas a decir que lo que me pasa es que no quiero hablar contigo, por favor.

Noté como mi corazón se aceleraba según iba avanzando la conversación.

Ella se quedó parada. Callada. Mirándome.
Estábamos muy cerca. Yo, sin querer, la había cogido de las manos para explicarme.

-         Y qué te digo yo ahora?... – me dijo con los ojos vidriosos.

Me miró. Me acarició la cara. Y me dio un beso.

Dios…Sus labios… no son nada del otro mundo, lo juro, pero no puedo resistirme a ellos.

Esta vez sí iba a hacerlo. Puse mis dedos entre las dos, acariciando su labio inferior con la yema de mi dedo índice.

-         No… -le dije sin dejar de mirar mis dedos acariciando sus labios- No me estás entendiendo, no es eso lo que quiero…

Me besó el dedo y con su mano agarró la mía.
Seguía con la mirada puesta en sus labios, y noté cómo me dolía no poder besarlos. Se me encogía el pecho y los ojos cada vez estaban más húmedos.

-         Qué quieres que haga entonces? –me dijo.
-         Nada –dije mientras notaba resbalar la primera lágrima por mi mejilla.- No quiero que hagas nada. Bueno sí. Quiero que me dejes seguir teniéndote en mi vida y que no me saques de la tuya. Por favor.

Me miró y sonrió. Nos dimos un abrazo de los que duelen, pero que dolerían más si no se dieran. Hubiera sido eterno, pero la Excéntrica, abrió la puerta del bar, y Ella se separó. La Excéntrica la miró y la hizo un gesto para que entrase ya, todo sin perder esa sonrisa burlona de su cara. Cuando Ella dejó de mirarla, para mirarme a mí, la Excéntrica me miró y sin quitarse la sonrisa hizo un gesto chulesco y cerró la puerta.

-         Ya te lo he dicho, ahora ya puedes entrar y reírte de mí con tu amiga. Que lo estáis deseando. Al menos ella.

Con esas palabras me fui. La Excéntrica y su actitud me enfadaron. Me dio la impresión de que estaba riéndose de mí, y todo esto había sido un teatro para amenizar su tarde.

Ella. Se quedó parada. En la puerta del bar. Mirando cómo desaparecía al final de la calle. Quieta.

Quiero pensar que ella nunca ha querido reírse de mí. 

sábado, 14 de julio de 2012

Una rubia bien fresquita.



Miraba la botella....miraba la botella y sus curvas,
y su firmeza,
y sus burbujas de aire que se escapaban por la boca resbalando lentamente por el cuello hasta llegar al exterior.

Miraba la botella y pensaba en ti,
en tus curvas,
en tu toque amargo en la personalidad que gastas. Que gustas.
Como la cerveza.
En las palabras que dejas que resbalen por tu garganta que recibo como una hostia en la cara, como cualquier gas tóxico que te anula por un momento. Largo.

Miro la botella y pienso en ti. En mi. En ti sin mi bailando en cualquier cama de cualquier lugar, peleándote sin ropa contra el espacio y demostrando que, a veces, los cuerpos se juntan tanto que es imposible diferenciar las fronteras entre una piel y la siguiente...

Sin mi. Con él...

domingo, 1 de julio de 2012

Adiós


Una noche. Cualquiera, da igual cual. Un paseo, sin rumbo. Unas cañas. Unas risas, de las de verdad. Carcajadas entrecortadas, vergonzosas, por los nervios. Algún que otro comentario que deja un silencio incomodo. No hay destino. Una casa, da igual: la tuya, la mía, la nuestra, la de nadie, es igual, una casa. Una televisión de fondo que hace de banda sonora, nadie la hace caso, qué más da? Caricias de mentira, de verdad. Más risas. Más silencios que no se saben romper. Más conversaciones que quizás no tenían continuación, o quizás si y no queríamos continuar, quién sabe. Respiración acelerada: no por la falta de aire; sí por exceso de miedo. Nervios a flor de piel. Tembleques sin sentido, pero que ahí están. No saber qué gestos proceden, y cuáles son los que sobran. Caricias, más caricias. Surrealismo. Mucho.
Despedida, pero de las que nunca se cumplen, de las que rompen la monotonía de no saber qué hacer.
Más charla. Más nervios. Más caricias.
Sueño, mucho sueño. Bajas en la lucha de no cerrar los ojos y ponerse a soñar. Abandonaste. Te dejaste vencer, o fuiste vencida sin piedad por el enemigo cansancio.

Ahora sí. Despedida. Pero de las que nunca sabes cuanto van a durar.

Beso. Desconcierto. Irracionalidad. Impulsos. Más besos.

Ya no hay sueño.

Tus manos, las mías.
Mi lengua, loca, enredada en tu piercing.
Mi mano. La suavidad de tu piel. Se encuentran. La acaricio, no puedo evitarlo. Tu cadera protegida por ella, que se perdió hace tiempo, no sé como llegó allí.
Tu saliva, mezclada con la mía. Sorpresa! Mi lengua sigue enredada, aunque ha cambiado de víctima, ya no es tu piercing, sino la tuya.

Mi mano tiene envidia y también cambia de victima. Sube, lentamente, aprovechándose de ese privilegio que supone recorrer tu piel, poro a poro, y notar como cada uno de ellos se eriza a su paso. Se siente afortunada. No más que yo.
Mi boca. Tu cuello. ¿Me creo vampiro? No lo sé, pero no puedo parar de morderlo. Te estremeces, lo noto. Sueltas un leve grito mudo. Te muerdo el labio para tragarme el ruido. ‘Shhhhh!’ No podemos hacer ruido. Lo entiendes, y decides contestarme atrapando mi labio entre tus dientes. Te lo agradezco, y busco mi mano… totalmente perdida en tu espalda. Buscaba algo, un enganche. Sujetador desabrochado. Mayor recorrido para mis manos despistadas.

Palabras sueltas entre las respiraciones, cada vez más aceleradas. -“Bésame y no hables más…”-. Obedecí.
Ya no sólo mis manos eran las que estaban perdidas, me había olvidado del ruido de fondo, la televisión desapareció de golpe. Donde estoy? Tu casa, la mía? Habíamos quedado que daba igual.

Dejo de pensar.

No estaba en el mismo sitio de la habitación donde empezó la despedida.
Da igual, no puedo parar de acariciarte. Tengo demasiados besos, quiero vaciarme de ellos, y tú, me los pides sin hablar.

Mis manos no tenían ningún derecho excepcional de ser las únicas en sentir  tu piel aterciopelada, y mis labios me amenazaron: no podían perderse esa sensación.
Empecé a recorrerte con ellos. Querían visitar todo el camino que mis manos ya habían andado, y a ellas las daba igual, estaban perdidas (otra vez) por los muchos recovecos que tu cuerpo esconde. Tenían claro que lo iban a explorar todo, de arriba abajo. No dejarían un solo resquicio sin recorrer.
Otra vez, me topo con tu piercing. Mis labios deciden jugar, y mi lengua no se queda atrás. Ningún ombligo lo luciría con tanta elegancia.

Vuelvo a notar que te estremeces, y antes de que puedas emitir cualquier sonido, te beso. Te callo. No puedes más. Me vuelvo a encontrar con tu cuello. Lo toco. Lo beso. Te retuerces, ahora también, en un intento de silenciar  de nuevo tu grito. De hacerlo sordo, y te retuerces aún más.
Te miro. “Abre los ojos, mírame, por favor”. Petición denegada. Quieres que vacíe todos los besos que caben en mi. Y quieres que los vacíe en ti(Imposible callarte gemidos si tus ojos no están cerrados. Es tu forma de concentrar las sensaciones que sientes, simulando que eres muda. En silencio. Cerrando los ojos).

Sin más. Obedezco. Sabía que si me guardaba alguno de esos besos, me odiaría para siempre, no podría perdonármelo. Y tampoco quería que hicieras ningún sonido. Esto es un secreto, nadie puede enterarse que estamos en…tu casa? La mía? Da igual, porque sea como sea, la hemos hecho nuestra. Así que, sí, ciérralos.

Busco mis manos.

Tus piernas, de película. No podía ser que mis manos se hubieran dado cuenta de ese ‘pequeño’ detalle antes que yo. Ya se las conocían de memoria. Decido dejar que sean ellas quienes me enseñen en qué punto tengo que centrar mis esfuerzos para hacerte sufrir al tener que volver a hacer mudo otro de tus  gemidos, y así tener excusa para poder besarte de nuevo. -“Tenía que silenciarte” te explicaría-.

Sudor.
Sobran los vaqueros. Hace calor, desde hace un rato.

Qué raro! Por fin mis manos obedecen a mi cabeza que planeó desabrocharte el botón. Lo consiguen, sin problema. Qué eficiencia.

Se pasean por todos los rincones, sin vergüenza alguna. Con toda naturalidad, y tú no pones pegas, incluso incitas a más. Hasta ese momento, pensaba que podrías ser perfectamente un ángel, pero para no tener sexo, esa zona estaba demasiado húmeda.
Deseché la idea. Eres real. Y si tú no lo eras, afirmé rotundamente que  era imposible que éstos  existiesen. “Los ángeles no existen…” recapacité, sin darme cuenta, en voz alta. Me miraste para que le diera fin a la frase. -“…pero si existieran, te has escapado de tu paraíso personal, para llevarme al mío propio”-.

Reíste.
Te beso.
Me abrazas.

-“termina de comprobar si realmente no soy un ángel”- me susurras al oído con una voz muy sensual. Bastante pícara.
Me muerdes la oreja. Acepto tu reto.

Dejo que mis manos hagan su trabajo. Me aprietas con una fuerza que ni siquiera tú sabías que tenías.
Se me escapa algún beso, aún me quedan. Me correspondes, aunque sólo sea para entretener tu boca y redimir las ganas de gritar.

Me hace gracia e intento hacerte gritar con más ganas aún. Te das cuenta.
Decides vengarte a tu manera.
    
Te miro. Me sonríes de medio lado, con esa sonrisa característica de que me iba a arrepentir de lo que estaba haciendo.

Sí, llevabas razón. Me arrepiento.

Dejas de aguantar los gritos, y, poco a poco, se resbalan por tu garganta.

Clavas tu mirada en la mía con inocencia y una sonrisa que posee toda la dulzura que puede caber en una.

Te tapo la boca y me abrazas de nuevo. (Y sí, después de esto, puedo confirmar que no existen los ángeles, de existir alguno, sería ella, y ya ves… parece ser que todo el mundo es mortal).

Extenso, largo, intenso, desconcertante, placentero, divertido, húmedo… se me ocurren muchos adjetivos para definir este momento. Podría llamarlo de muchas formas. De muchas, pero no despedida.

He de irme.

Quieres hablar. Quieres aclarar que hay noches irrepetibles. Lo entiendo, lo acepto. Te molesta que no intente rebatirte que esto no es una simple noche: por ti, por mi. Porque tú lo sabes. Porque yo lo sé.
Se me hace tarde.

Adiós.

sábado, 16 de junio de 2012



Quiero un abrazo, aunque sea de mentira...
Cariño del que encuentras cualquier noche, en cualquier bar, de cualquier persona que haya bebido más de la cuenta...
De ese que mañana ya se ha olvidado, o que quizás nunca seas capaz de recordar....
Mimos de manos con miedo, pero con ganas...

No sé, a lo mejor sólo necesito que acabe el día...

domingo, 10 de junio de 2012

Te invito...



Yo era un tirado…un puto tirado que se dedicaba a observarte cada mañana como meneabas el culo, supongo que para ir al curro…

Tu culo…qué culo…

Tú eras ajena a todo lo que rondaba mi mente. Desconocías mi existencia, pero me daba igual, esa imagen de las 8 de la mañana, era la que me daba fuerzas para afrontar el día…

Me imaginaba cómo era acercarme a ti, cómo sería acariciar tu piel, chuparte donde jamás lo habían hecho…

Te acuerdas cuando me choqué contigo accidentalemte?

Yo no creo en las casualidades y por eso provoqué que nuestros caminos se cruzasen, literalmente.

Tiré los papeles que llevabas en los brazos para poder ayudarte a recogerlos.

Muy peliculero todo, sobre todo tus piernas, largas, morenas, fuertes… Dignas de la mejor película. Porno. O de esas de amor barato que siempre, sin querer, acabamos creyéndonos.

Te metí entre los papeles mi número y cuatro palabras que había vomitado minutos antes pensando en ti. Por ti. Para ti.

- Un café?
-te dije.

Me miraste con sorpresa, y quizá algo de miedo. Pero alguna conexión a destiempo de tu cerebro te hizo aceptar mi proposición y marcar mi número horas más tarde.

No hubo café, no nos dio la gana beber nada que no fuera un fluido de nuestro cuerpo y acabé enredado entre tus sábanas.

Me asusté porque hubo un momento en que no sabía donde acababa tu cuerpo y donde empezaba el mío.

Pero daba igual. Ya era tarde, estaba completamente perdido…

- Eres un ángel…
- Pensé. En voz alta. Para mi desgracia.

- Seguro?
-Dijiste tímida entre risas.- Anda, termina de comprobar si realmente lo soy.- Cogiste mi mano y la llevaste entre tus piernas.

Estaba equivocado, para ser un ángel tenías esa zona demasiado húmeda…

Y me has dejado atrapado, y tengo miedo. Mucho miedo. Eres más adictiva que la propia cocaína…



Y yo aún, te debo un café…

sábado, 9 de junio de 2012

Mierda.

Sabes lo que es sentir cómo se te encoje el corazón?
No sigas, porque me estas haciendo daño....aunque si he de decirte la verdad, quiero que duela, hacía mucho que no sentía estremecerse nada ahí dentro...
Joder.

viernes, 8 de junio de 2012



Esta eres tú... los ojos mojados, bajo la lluvia.
Nunca imaginaste que harías algo así. Nunca te habías visto como... no se como describirlo... como una de esas personas a las que les gusta la luna o que pasan horas contemplando el mar o una puesta de sol. Seguro que sabes de que gente estoy hablando. O tal vez no.

Da igual. A ti te gusta estar así, desafiando el frío, sintiendo como el agua empapa tu camiseta y te moja la piel, y notar como la tierra se vuelve mullida bajo tus pies y... el olor y el sonido de la lluvia al golpear las hojas. Todas esas cosas que dicen los libros que no has leído.

Esta eres tú.
¿Quién lo iba a decir?
Tú.

martes, 5 de junio de 2012

Te quiero.
No quiero que te asustes....pero tampoco te emociones.

No quiero ir contigo 

de la mano paseando
por los rincones más pastelosos de esta mierda de ciudad, 
no quiero...pero tampoco esquives mis caricias 
como si estuviera infectada 
de alguna enfermedad altamente contagiosa...

No pretendo
ni quiero que me correspondas... 
No, nada de eso. Sólo quiero que lo sepas.

Que cuando no puedas más, 
te acuerdes de que alguien estará pensando en ti, 
no te preocupes por que sea una hora en la que el resto duerme, 
por alguna extraña razón, siempre lo hago...

Te quiero. 
Y no quiero. 
O sí. 
Qué más da.

sábado, 2 de junio de 2012

"Desnúdame
como si solo mi piel te valiera,
como si de verdad
por esta vez
me necesitaras
desprotegido
sin siquiera la vergüenza
para ocultarme."



E.A.
- Ahora entiendo. Hay una pena muy grande en tu vida. Una culpa que no es. Pero que te tiene frenado el corazon. Una mujer.

- Siempre hay una mujer. 


- Una mujer muerta. Crees que podrias haberla salvado y sabes que no, que pasó porque tenia que pasar. Por tu torpeza, si, pero no por la de ese día…Aunque también hay otra mujer... y está buena…

- A ver a ver… 


- Te gusta, pero no puedes acercarte a ella, aunque lo intentas… Aunque forma parte de tu presente y podría ser tu futuro, piensas en ella en pasado. Eres un hombre frenado…






Ella es, por eso estoy.



Amo ese péndulo entre la mujer huracán que escandaliza portales
y la que se sonroja si le dices que es más bonita que la noche.
Su trazado en semicírculo marca el ritmo de mis deseos como versos,
mis erecciones a deshora, y niega el breve tiempo de los mortales.

Ella no sabe que brilla más que cualquier estrella de neón o gelatina,
que sus gemidos amenazan mi timón como un orfeón de sirenas,
que por verla feliz me marcharía, y para hacerla feliz, permanezco.
Que celebro su existencia como la de la luna, cuando la luna me mira.

Guarda en su cuello el secreto de las noches que se doblan como espigas,
en los pechos, las joyas gemelas de la corona de la más plebeya dinastía,
tiene talle de princesa, bebe como un marino ruso, y ama como la vida.

Ella va a incendiar su mundo, sin querer, un martes a mediodía,
porque está hecha de un fuego que la asusta y la encandila.
Y yo estaré cerca, para encenderle con besos las cerillas.

A veces siento
la sucia tentación de enjaular sus maravillas.
Pero aunque pudiera ,
no lo haría:
ella es libre, feliz,
y un poco mía.

Ella sólo le tiene miedo al miedo, y hasta el miedo la amaría.

.

Carlos Salem

miércoles, 30 de mayo de 2012



Todo esto es muy raro.

Así. De repente. Sin venir a cuento, un acorde de una estúpida canción ha hecho saltar chispas en mi cerebro, que creía inexistente hasta este momento.
Me ha dejado abstraía de la realidad por un rato matándome a recuerdos que taladran mi mente en forma de flases (de fotos que jamás nos hicimos) que, sin sentido alguno, han conseguido darme más de un vuelco al estómago. He de reconocer que también han acelerado mi pulso.

Casi he podido revivir aquella escena. De hecho, he vuelto a sentirla.

Todo esto me enfada, me indigna muchísimo. Creía tener cierto autocontrol, pero ya ves, mi, ahora existente cerebro, ha dado señales de vida pero aún no sabe cómo funcionar del todo bien.

Esto es irracional.
No sé qué ha pasado, pero no tenía que haber ocurrido de esta manera.

Aún se me ponen los pelos de gallina con tan sólo imaginar que ésto se me ha ido de las manos...

jueves, 24 de mayo de 2012

Erróneos e incorrectos


Te dirán que los poemas no pagan la hipoteca,
Que pintar los caminos de tu pena no lleva a ningún lado.
Que los recuerdos del vino no son sólidos.
Que pastar sin la manada es provocar la codicia del lobo.
Que el tiempo es un juez insobornable.
Que la revolución empieza por comprar muebles de Ikea.
Que un colchón en el suelo queda lejos del Nirvana.
Que es mejor un buen curriculum que una biografía.
Que las chicas malas van al cielo si un santo las recomienda.
Que la vida es un negocio que exige garantías.
Que la paz es solo la capital de Bolivia y la justicia una gallina ciega.
Que agachar la cabeza sirve para ver los pozos que te esperan.
Que no siempre serás joven y es mejor vender a tiempo.
Que estás equivocada o loca.
Que yo no te convengo.

Tendrán razón y tú lo sabes.

Como sabes también que la razón
nunca lloró de felicidad tras orgasmo
o de premonición con un verso de Gonzalez
ni paseó sin bragas por una calle transitada
o voló aferrada a los barrotes de una ventana.
No se sintió de cristal pero irrompible
no saltó al vacío con los ojos bien abiertos
ni fue vestida con pétalos de rosa
por dentro
y para siempre.

Por eso
porque lo sabes
pero vienes
es que vamos
erróneos y e incorrectos.
Y por eso
es que contra reglamentos y manuales
te quiero
.


Carlos Salem, como no.

martes, 15 de mayo de 2012

Me lo tomaré con calma.

Deja que tenga mis reservas, que dude de tus excusas, de los parches, del maquillaje que le das a los hachazos.
Aunque digas estar segura no sé si fue Cupido o el miedo
quien te llevó hasta mi colchón porque nunca te quedaste 15 días.
Y ya ves, a pesar de esto, entre unas cosas y otras, ya son años.
Años persiguiendo sombras, cuidándonos en ocasiones, odiándonos a ratos, años sin querer entender que casi siempre somos como el agua y el aceite, ternura y navajazos, caricias y alambradas.
Tú necesitas que te entiendan yo que me hagan menos daño.
Y así sucedía, que nunca llegamos al mismo lugar sin que uno de los dos llevara encendidas las luces de reserva de su corazón
y cada poco eso me hacía doblar la esquina de la desesperación.
Y ahora me miro, y joder, parece que llevo 50 años triste.
A estas alturas no me queda más que la sensación de que necesito otra vida para arreglar lo que me has hecho.
Así que me lo voy a tomar con calma: te lloraré por dentro, te echaré de menos, saldrás en todas las conversaciones
y como no se puede engañar al corazón en otras camas, no buscaré entre otras piernas lo que sé que nunca me darán otras piernas.
Me entretendré, eso si, con sirenas de paso que traigan analgesia, aunque nunca curen.
Seguiré durante un tiempo en la lista de espera de los besos con amor, pero me lo tomaré con calma, y la calma hará que un día mi amor por ti acabe aparcado en otro cuerpo.

16.2.6



Ella no lo sabe, pero en este último tiempo no me ha dejado quererla. No he tenido ningún tipo de libertad para plantarme en la puerta de su casa con la cena cualquier día de la semana, para invitarla a comer, ni siquiera para llamarla a modo buenos días. Siempre se juzgan las cosas cuando no es el momento, supongo. Y no, no me ha dejado quererla. Yo no he cambiado, yo a día de hoy, aunque parezca la persona más gilipollas del mundo, daría cualquier cosa por ella. Pero no he cambiado, que ahora haya tocado fondo y no tenga ganas de nada es muy diferente a cambiar. Yo jamás dejaré de luchar por ella. A mi manera...

No me ha dejado quererla, pero yo no he dejado de hacerlo tampoco.

lunes, 14 de mayo de 2012

1614



No soy de las personas que se ponen a pedir a lo loco, pero por favor…No me vengas con historias sobre locos que se buscan pero no se encuentran… de cuerdos que no saben qué buscar, pero siempre encuentran algo.
No me vengas con que si el miedo te persigue, porque realmente eres tú quién le agarra por la cola para tener una excusa.
No me vengas con rarezas, me las conozco todas, desde la más ordinaria hasta la más extravagante. He visto perros verdes y cerdos voladores, ya no me sorprende nada.
Te he visto reir cuando menos lo esperaba, y he sido incapaz de sacarte una sonrisa cuando mas la necesitaba disfrutar. También te he visto llorar, y aunque muchos querrían borrar ese recuerdo de su mente, he de decirte que me encantó compartir unas lágrimas contigo.
No me vengas con historias de principes azules, ni princesas, porque para encontrarlos, primero tienes que besar a la rana, siempre es lo mismo…
Intenta engañarme con tus paranoias, si quieres, pero tengo que confesarte algo: no me creo ni la mitad, no te esfuerces más.
No salgas a la calle buscándome desesperadamente, porque corres el riesgo de encontrarte conmigo de bruces, y entonces empezara la historia de nuevo, y te he pedido por favor que dejes de contarme cuentos, que ya he aprendido a dormir sin necesidad de que nadie me los relate antes de empezar a soñar….

No me vengas con historias. No comprendo tu estrategia.

jueves, 3 de mayo de 2012

Y esto, en las películas, no suele pasar.

Sin levantarnos y sin hablar, nuestras bocas se encuentran, furiosas. La puerta de cristales se sigue alejando, avergonzada, mientras mis manos se pelean por transitar su cuerpo. La derecha camina indecisa entre la cintura y las caderas, mientras la izquierda se demora en las rodillas, buscando la luz. Las de ella, en cambio, se organizan rápidamente y en tanto la siniestra aferra mi espalda para sostenernos, la diestra, muy diestra, trepa mi pierna durante meses, rumbo al volcán de sus desvelos. Mi mano izquierda descubrirá que la luz está más allá de las rodillas, porque se interna hacia el resplandor blanco que palpita. Debe haberse desatado una tormenta, ya que al llegar encuentro todo húmedo. O tal vez sea un terremoto, porque siento cómo el territorio se convulsiona herido.


Carlos Salem.

domingo, 29 de abril de 2012

Ahora tenía claro por qué me sentía así: no se había ido la persona que más había querido, se había ido la persona que más me había querido.
Es duro perder a la persona que más te ha querido.

viernes, 30 de marzo de 2012

.

Lo queremos todo, y no queremos nada.
Quiero que te quedes, pero márchate.
Tengo sed, pero me tomo una cucharada de sal, para saciarme.
Tírame como a un trapo sucio, porque quiero quererte. Que me quieras.
Voy de cuerda, pero mírame, estoy con la camisa de atar.
No sé qué me pasa, no me entiendas, que necesito ayuda.
Márchate de verdad, pero no te voy a soltar la mano.
Quiéreme. Mucho. Que no quiero que lo hagas.
Agárrame del brazo, que me voy. Pero quiero quedarme.
Entiéndeme, pero no mucho, que me asusto.
Quítame la ropa, que tengo frío.
No me toques, que necesito sentirte.
Ahora sí, tócame, que me das asco.
Habla. Grita. Hazme gritar, que el silencio me encanta.
Tengo sueño, pero  no me dejes cerrar los ojos, no hace falta dormir para soñar.
Bésame, ahora que no necesito cariño.
Pégame que odio el dolor.

Te quiero a ti, así que, desaparece ya.

martes, 13 de marzo de 2012

domingo, 11 de marzo de 2012

El tiempo es un chivato cabrón que nos pone en nuestro sitio.















Ahora vuelves…. Ahora vuelves como si nada reclamando esa parte que te perteneció hace ya algún tiempo.

No te esfuerces tanto.

De algún modo  nunca te fuiste. Nunca.

He seguido soñando contigo, con más o menos frecuencia, pero todavía ahora, a veces, compartimos noches sin que tú lo sepas.

Sé que no puedo comprimirte todo el frío del invierno en un bote, pero aún puedo darte calor en los días más fríos. No sé, es lo único que puedo ofrecerte.

Beberme el pasado a medias contigo contando botellines. O copazos, qué más da. El caso es olvidarlo. Y si sobra tiempo, podríamos borrar alguna parte de nuestro presente. Cada uno por su cuenta. Borrar parte del tuyo, y a lo mejor, algo sobra del mío. No lo sé.

Tengo la certeza de que piensas en mí. Y sé que lo haces más de lo que podrías admitir.  

También piensas en beberte los problemas.  Como yo. Conmigo.

Fumarte las realidades paralelas, que sólo existen para quien quiera verlas. Y fumártelas conmigo. Porque yo siempre he querido descubrírtelas. Y eso, lo odias. Lo sé.

Matar cada reflejo que aparezca sin permiso. Puedes usarme de asesino a sueldo, después hablaríamos del precio y de cómo pagarlo.

Te quiero aquí. Y te quiero ahora.

Ya lo sabes.

viernes, 9 de marzo de 2012

P.C.

Así debéis hacer vosotros: manteneos locos, pero comportaros como personas normales. Corred el riesgo de ser diferentes, pero aprended a hacerlo sin llamar la atención.

martes, 6 de marzo de 2012

Suelo acelerarlo todo por mis ganas de sentir.

Esa cara....


Desconcierto irracional mezclado con ganas de sudar.
Pienso en las veces que he soñado con tu boca, y me estremezco.


Hace calor, de repente.


Recuerdo el día (más bien la noche) en que el sueño se hizo realidad. Y rabio por dentro al sentir que ya no debo volver a notar tus labios (y no sólo hablo de los de la cara) húmedos y mi lengua recorriéndolos, intentando, fallando en el intento, secarlos. 
Quiero. Me muero de ganas porque al recordarlo la sangre se acelera al ritmo de los viejos latidos que ahora surgen en vano, y la noto, con prisa, correr por todas partes, a veces pienso que se puede desbordar.Claro que quiero, joder. Pero no. No debo.


A veces creo que vuelves a ser el mismo ser con el que sueño, aún. a veces. Pero no tardas en descubrirme que has cambiado, o al menos intentas aparentarlo, porque por las grietas de tu alma hay escapes de la niña indefensa e inocente que algún día conocí.


No intentes engañarme, te buscaré, siempre.


Los ojos nunca mienten, e insisto en la belleza que yo he visto en los tuyos... quizás no hoy, pero sé que sigue ahí. Que sigues ahí.

lunes, 5 de marzo de 2012

C.S.

Presiona mi nuca contra su sexo, como si quisiera desnacerme para volverme a parir, libre de culpas. Y ya no recuerdo cuál es mi culpa.

domingo, 4 de marzo de 2012

- No deberías llevar esa ropa.
- ¿Por qué? Sólo es una blusa y una falda.
- Entonces no deberías llevar ese cuerpo.

domingo, 26 de febrero de 2012

- Prefiero ser como soy a ser como tú.

- ¿Disculpa? ¿Qué significa eso?

- Quizá yo lo diseccione todo hasta el mínimo detalle y, puede que me entregue demasiado pero, eso significa que me importa... y, ¡Oh!, es que crees que ganas, porque para ti las mujeres son de usar y tirar. Vale, puede que así no te hagan daño y que jamás hagas el ridículo pero de este modo tampoco te enamorarás. Tú no has ganado, estás solo Alex. Puede que yo haga muchas estupideces pero te aseguro que estoy mucho más cerca de encontrar a alguien de lo que tú estás.

martes, 21 de febrero de 2012

Casi puedo tocar...

Nunca estas preparado.
Aunque sabes que tiene que llegar.
Que un día llegará y te devorará de un solo mordisco.
Que es peor que la muerte, porque la muerte te lleva, al menos.
Él te deja aquí. Temblando.
Porque cuando llega, siempre vuelve.


El miedo.


Comienzo a llorar. Me apoyo en la pared porque mis piernas son de papel y ni siquiera pienso en correr.
Estaba escrito que volvería.
Está dentro de mí, el gatito convertido en tigre,  la zarpa dispuesta a matarme incluso antes de que él llegue a tocarme...

Saca del abrigo una pistola y me apunta. Como si no quisiera mancharse las manos. Me mira con asco y descubro que me he meado encima. Se toma su tiempo, y sé que el cañón busca mi cabeza. Hace bien: el corazón ha dejado de funcionar  hace tiempo. Cierro los ojos. No quiero ver cómo me mata el miedo.

lunes, 20 de febrero de 2012



Que no quiero que pase.Que vuelva a pasar.
Acudo a recuerdos pasados cubiertos de telarañas, de polvo (-s no echados), de besos perdidos; a sentimientos futuros imaginarios, pero no, no contigo. Contigo no puede pasar.
Te miro.
Tiemblo. Creo que es tarde.
Bajo la mirada.
El cigarro se consume, como mi tiempo. Como mi vida.
Me miras. Sonries ajena al desastre.
Escapo. Como si tu mirada me hubiese atravesado.
No quiero perderme. Esos ojos...son preciosos. Tan comunes al resto que tienen ese aire de excepcionalidad que sólo tú sabrías lucir.
No dejes que pase, por favor.
Lo notas. Pero no lo entiendes.
Bajas la mirada.
Llamas mi atencion con tontas excusas y vuelvo a evitarte.
Sigues sin saber que pasa. Pero sabes k sea lo k sea esto no es normal.

domingo, 19 de febrero de 2012

Déjate querer, dímelo otra vez.



Ya olvidé el tacto de su piel terciopelo. Sus labios, carnosos, suaves, fríos pero no. Calientes, a veces.
Esa mirada que se clava, te atraviesa, y no puedes sostener aunque tampoco evitar.
Tienes frío?
Cierra los ojos, abre la mente.
Dame la mano.
Vámonos lejos.
Sácame de aquí.

lunes, 13 de febrero de 2012

TLQPHSTYYSNFTYY.

Ella estaba esperando a alguien; su mirada buscaba y buscaba en cientos de direcciones. Sus ojos recorrían cuerpos, pieles, pasos... Esta ansiosa, deseando que llegue su cita. Yo, desde mi séptimo piso, no podía dejar de mirarla.
Había algo en su espera, en la forma que esperaba, que me llamaba poderosamente la atención. No soy de enamorarme, ya os lo he dicho, nunca lo he hecho.
Creo poco en el amor y bastante en el sexo. Pero aquella chica tenía algo tan extraño en la forma de esperar... cómo colocaba las piernas, cómo se movía, cómo buscaba, que había despertado un sentimiento en mí....

jueves, 2 de febrero de 2012

L&D

-Se que hay quien dice que el amor, esta pasado de moda, agotado, en fin… que es una convencion social por ejemplo…que decis vosotras?
-Creo que el amor es sexo….
-Creo que es una proyección un espejismo en el desierto….solo ves lo que quieres ver en esa persona….
-….es una reacción química del cuerpo para querer tener hijos…
-No, no, no, no….el amor es dinero….
- Mientes….mientes….mientes, mientes!!Todas dais falsas ideas convencionales porque el amor es…y no ay nada en absoluto que puedas hacer para que desaparezca porque estamos aqui por eso…es el punto mas alto…y una vez estamos ahí arriba mirando hacia abajo a los demás….sigues ahí siempre, porque si te movieras, te caerias….te caerias…

sábado, 21 de enero de 2012

Carlitos Salwm, cómo no.

- Dije que vendría a rescatarte, princesa. Y he cumplido. ¿Estás enferma de soledad o de miedo?
-De miedo, y el miedo no te deja nunca, así que no estás sola, pero es la peor compañía.
-¿Peor que un príncipe sin reino y lleno de sueños?
-Peor.
-Para escapar del ogro sólo tienes que querer hacerlo, arriésgate, princesa, no es tan alta la torre, no tanto como parece.
- Ojalá pudiera escapar.
- Puedes, si quieres
- ¿Y si me hago daño al caer?
- ... ¿Me juras amor eterno?
-Te digo amor, jurar es dudar de antemano.

lunes, 16 de enero de 2012

¿Cuál es la diferencia entre el sexo de siempre y el sexo de anoche?


La diferencia soy yo, que ahora siento y antes ejercía.
La diferencia es ella, que me hace sentir.

Y cuando empiezas, no puedes parar. De poco sirve que me diga que no puede ser, que mi trabajo y mis mentiras, mi parche perdido de capitán pirata, mi vida en paralelas, mi riesgo actual, mis preguntas calladas. Otro enfoque: para ella habrá sido un romance de verano, una apertura de temporada, sexo y nada más. O no ¿qué derecho tengo a pretender más? 



Pero quiero más.
...

La miro intensamente  y, como un rezo, repito para mí que quiero más, quiero una noche más, y, si le sobra, quiero algún día.
Estoy seguro de que es ella. Y de que me duele. No es lógico, pero me duele. Ruego que la figura masculina se detenga y creo que lo consigo. De repente, salta hacia ella y la abraza. Se retuercen, se tocan, se comen con pasión salvaje. Dos sombras chinescas, dos recortes en negro que se funden. Niego la ira y la pena, no tengo derecho a nada, pero es como si, después de toda una vida conteniendo sentimientos, desde que empecé este viaje se hubieran desbordado...

miércoles, 11 de enero de 2012

C.S.



Yo no pierdo el tiempo. Y buscó en mi pantalón y entró. Los tíos se van y nuestros gemidos rebotan en los azulejos del baño. Ni siquiera era un buen poema, no sé por qué a todas les causa el mismo efecto. La rubia colabora, gobierna con la cara contra los azulejos, ataca y vuelve, parece no advertir que su cabeza golpea contra la pared. Todo es brumoso y ruin, todo es brillante. Sigo hasta estallar y un poco más, mientras ella se sacude. Y cuando salgo, suspira y recupera la decisión. Se vuelve con la mano dentro del bolso y ya no me importa.


-¿Por qué? –pregunta.
-¿Por qué no?
-¿Por qué ahora sí y entonces no?
...


-Llevo tiempo buscándote –dice mientras mantiene la mano metida en el bolso-. Tengo algo para ti.


Cierro los ojos.
Así no vale.
Quiero verlo venir.
Los abro.


Saca del bolso un tarjetón caro.


-He aprendido a olvidarte, canalla. He conocido a un chico bueno y sensible y me caso el sábado.
-Ya.
-¿Vendrás?
-No lo sé. ¿Habrá buena bebida?
-La mejor. Y en cantidad. Además, tiene unos baños impresionantes…





Estoy harto de majaras. De verdad.

lunes, 2 de enero de 2012

Tómate tu tiempo, aún no ha anochecido. Qué gusto da estar enamorado.





Supongo que todo cambia. Sólo hay que saber aceptarlo.

Hace tiempo, no tanto como piensas, eras gran parte de mi vida y posiblemente no te imagines cuánto.
Llegaste a ser el ombligo de mi mundo, me dejaba caer por tu casa alegando que pasaba por allí, o que me había perdido (y tú te lo creías, aún sabiendo que mi casa quedaba justo al otro lado de la ciudad, qué inocente).
Te acuerdas de los paseos que dábamos? Yo sí. Cada vez que lo hago una sonrisa se planta en mi cara, como ahora, pero antes de que leas que estoy sonriendo, la sonrisa se torna a una cara de decepción, por mi culpa, por la tuya....por nuestra culpa. Recuerdo cómo no sabíamos qué decir y sólo reíamos, no sé si por incomodidad o nervios, recuerdo el frío que pasabamos, o al menos, la piel de gallina que solía vestir nuestros brazos, nuestras mentiras divertidas, que a veces incluso llegué a creerme, el querer llegar a casa después de toda una tarde contigo para volver a hablar, la cara de incomodidad cuando salía otro nombre en la conversación que creaba celos tímidos que no se atrevían a salir... no sé...simples recuerdos.


Sabes? Me has enseñado que quizás un clavo ayude a que otro no esté tan clavado, pero no me dejaste comprobar si realmente puede sacarlo, y yo, muy posiblemente tampoco deje que tu clavo se clavase del todo.


Supongo que contigo también aprendí que no puedo hacer de alguien el ombligo de mi vida en tan poco tiempo... que no suele salir bien...


Tengo cosas en mi vida ahora mismo que de no ser por ti jamás hubiera imaginado tener, y te lo agradezco, de veras.


Sé lo que es pensar en alguien desconocido con tanta fuerza que al final, llegué a conocerte.


Sé que el capricho de que te cuiden forma parte de tí, y supongo que no te culpo, pero a veces, ese capricho esconde una persona detrás, aunque en su momento, tú eras mi capricho, y no importaba en absoluto que necesitases mis cuidados.


Y sobre todo me has enseñado a como alguien demasiado importante para mi, puede llegar a ser una persona conocida sin mas, en el mismo poco tiempo que necesitó para convertirse en mi todo.


Te echo de menos.