Sexo salvaje? A la mierda.
Claro que quiero sexo, y, por qué no, salvaje. Quiero borrar la marca del gotelé con tu espalda. Quiero deshacer la cama, joder los muelles que aún queden intactos. Quiero ensuciar las sábanas, rasgarlas. Quiero arañarte la espalda, morderte los pezones, el cuello, la boca. Pellizcarte los hombros, las piernas.
Romperte las bragas. Chuparte el coño. Jugar con mi lengua y tu entrepierna...
Romperte las bragas. Chuparte el coño. Jugar con mi lengua y tu entrepierna...
Quiero que se borren mis huellas dactilares. De acariciarte, de tocarte en lugares que ni tú sabías que tenías. Tocarte por fuera, por dentro...
Quiero que grites hasta desgarrarte las cuerdas bocales, hasta dejarte muda. Quiero que me revientes los tímpanos a base de gemidos.
Dejarte sin fuerzas, y con ganas de más. Quiero hacer que te tiemble hasta el vacío del ombligo.
Pero quiero, también, sentir el tacto de tu piel, notar tus poros, respirar tu cuerpo, respirarte. Ahogarme de ti.
Quiero que sepas que después de una noche de sexo desenfrenado, quiero despertar (con la cama deshecha, eso sí) abrazada a ti, tanto que no se note donde acaba mi piel y donde empieza la tuya.
Quiero que los pelos de nuestro cuerpo queden enredados. Que seamos un solo ser. Una sola persona.
Quiero que el aire esté tan viciado de ti, de mi, de nosotras, que no queramos abrir las ventanas para ventilar la habitación porque nos resultaría raro respirar aire contaminado de la mierda que produce el mundo. Conseguir que el aire que nos rodea no tenga oxígeno, sino partículas tuyas evaporadas por el sudor que te brota de dentro.
Recorrerte, suavemente, cada resquicio de tu cuerpo. Con la yema de mis dedos, con la punta de mi nariz.
Quiero que vistas cuero, tu cuero. Ya sabes “la mejor marca de ropa que conozco se llama tu piel…”
Quiero que te enteres de una puta vez que sin ti esto no es lo mismo. Que sin ti la cama deshecha, no es más que por una noche de pesadillas. Que el aire, sin ti, no queda viciado, es simple aire contaminado con mierda. Que la pared sin gotelé, es cuestión de gustos, y no de desgaste. Los arañazos, pellizcos y mordiscos, no son más que autodestrucción en un cuerpo vació que necesita dolor real a fin de que el imaginario ya no duela. Los tembleques en mi cuerpo son a causa del frío, nada más.
Quiero que sepas que el sexo salvaje no es nada más que sexo, si no se acompaña de amor.
Date cuenta de una vez por todas que el invierno contigo, no tiene por qué ser frío, y que un verano sin ti, no necesita aire acondicionado.
Pero claro, cómo cojones te vas a parar a pensar en eso, si bastante tienes con saber si hoy irás en falda o en vaqueros... Sigue así.

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