martes, 6 de marzo de 2012

Suelo acelerarlo todo por mis ganas de sentir.

Esa cara....


Desconcierto irracional mezclado con ganas de sudar.
Pienso en las veces que he soñado con tu boca, y me estremezco.


Hace calor, de repente.


Recuerdo el día (más bien la noche) en que el sueño se hizo realidad. Y rabio por dentro al sentir que ya no debo volver a notar tus labios (y no sólo hablo de los de la cara) húmedos y mi lengua recorriéndolos, intentando, fallando en el intento, secarlos. 
Quiero. Me muero de ganas porque al recordarlo la sangre se acelera al ritmo de los viejos latidos que ahora surgen en vano, y la noto, con prisa, correr por todas partes, a veces pienso que se puede desbordar.Claro que quiero, joder. Pero no. No debo.


A veces creo que vuelves a ser el mismo ser con el que sueño, aún. a veces. Pero no tardas en descubrirme que has cambiado, o al menos intentas aparentarlo, porque por las grietas de tu alma hay escapes de la niña indefensa e inocente que algún día conocí.


No intentes engañarme, te buscaré, siempre.


Los ojos nunca mienten, e insisto en la belleza que yo he visto en los tuyos... quizás no hoy, pero sé que sigue ahí. Que sigues ahí.

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