domingo, 10 de junio de 2012

Te invito...



Yo era un tirado…un puto tirado que se dedicaba a observarte cada mañana como meneabas el culo, supongo que para ir al curro…

Tu culo…qué culo…

Tú eras ajena a todo lo que rondaba mi mente. Desconocías mi existencia, pero me daba igual, esa imagen de las 8 de la mañana, era la que me daba fuerzas para afrontar el día…

Me imaginaba cómo era acercarme a ti, cómo sería acariciar tu piel, chuparte donde jamás lo habían hecho…

Te acuerdas cuando me choqué contigo accidentalemte?

Yo no creo en las casualidades y por eso provoqué que nuestros caminos se cruzasen, literalmente.

Tiré los papeles que llevabas en los brazos para poder ayudarte a recogerlos.

Muy peliculero todo, sobre todo tus piernas, largas, morenas, fuertes… Dignas de la mejor película. Porno. O de esas de amor barato que siempre, sin querer, acabamos creyéndonos.

Te metí entre los papeles mi número y cuatro palabras que había vomitado minutos antes pensando en ti. Por ti. Para ti.

- Un café?
-te dije.

Me miraste con sorpresa, y quizá algo de miedo. Pero alguna conexión a destiempo de tu cerebro te hizo aceptar mi proposición y marcar mi número horas más tarde.

No hubo café, no nos dio la gana beber nada que no fuera un fluido de nuestro cuerpo y acabé enredado entre tus sábanas.

Me asusté porque hubo un momento en que no sabía donde acababa tu cuerpo y donde empezaba el mío.

Pero daba igual. Ya era tarde, estaba completamente perdido…

- Eres un ángel…
- Pensé. En voz alta. Para mi desgracia.

- Seguro?
-Dijiste tímida entre risas.- Anda, termina de comprobar si realmente lo soy.- Cogiste mi mano y la llevaste entre tus piernas.

Estaba equivocado, para ser un ángel tenías esa zona demasiado húmeda…

Y me has dejado atrapado, y tengo miedo. Mucho miedo. Eres más adictiva que la propia cocaína…



Y yo aún, te debo un café…

No hay comentarios:

Publicar un comentario