Déjate querer, dímelo otra vez.
Ya olvidé el tacto de su piel terciopelo. Sus labios, carnosos, suaves, fríos pero no. Calientes, a veces.
Esa mirada que se clava, te atraviesa, y no puedes sostener aunque tampoco evitar.
Tienes frío?
Cierra los ojos, abre la mente.
Dame la mano.
Vámonos lejos.
Sácame de aquí.
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