El problema viene cuando tu prototipo de pareja ideal deja de llevar adjetivos, para referirte a ella con un nombre y apellidos.
Cuando lo que se cae al suelo es tu propio alma y no su ropa.Cuando la lengua sólo sirve para pronunciar un sordo te quiero, y no para dejarlo plasmado con saliva en su interminable espalda.
Cuando el único escalofrío que recorre tu cuerpo es por la corriente que crea la ventana y no por la yema de su dedo acariciando tu cuello.
Cuando tus ojos miran a todas partes pero solo ven una cosa.
Cuando los monstruos que mataría por ti, hacen ejercito y me fusilan. A la vez. Sin piedad.
Cuando respiro aire contaminado y no viciado por una noche en la que deshacer la cama sólo es un daño colateral.
El problema está en que por mucho que grite no me oyes. Al fin y al cabo, el te quiero de hace un rato, era sordo.
No soy quién para quejarme.

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