A la mierda la perfección,
yo me quedo con ella.
Con su lunar de la barbilla,
Con sus ojos infinitos,
Con sus "no puedo" que siempre son,
Con sus labios algodón capaces de curar cualquier herida sangrando.
Me quedo con sus orejas desiertas,
sus gestos-vinagre que le hacen arquear las cejas,
El recorrido de su dedo índice por mi cara,
Sus caricias entre mi pelo que despeinan corazones.
Está preciosa.
No debería decir esto.
O al menos, quizá no ahora.
Pero esque está preciosa.
Está preciosa preocupada,
ausente,
cuando ni si quiera está.
Está preciosa sonriéndome en las fotos,
en recuerdos nítidos, imborrables.
Está preciosa enfadada,
sacándome de quicio,
enfadándome.
Y nada, que sólo venía a recordarle al mundo, que Ella, nunca ha estado tan preciosa,
porque no es lo mismo ser que estar.
Y Ella, siempre ha sido más de ser, que de estar.
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