.
Haz memoria. Piensa en qué hacías el año pasado por estas fechas. Lo recuerdas?...Yo sí, y creeme, no es algo de lo que esté orgullosa, aunque tampoco me gustaría olvidarlo.
Cómo cambian las cosas, ya no espero tu llamada, aunque reconozco que a veces, aún, pienso en ti cuando suena el movil, pero no la espero...sé que no se te pasará por la cabeza marcar mi número...
Venga, que te refresco la memoria.
Madrid.
Las luces de Gran vía guiaban nuestros pasos.
Nuestras manos, tímidas, se rozaban milésimas de segundo, y un escalofrío recorría nuestra espalda.
Sí, hacía frío, pero cada vez que notaba tu piel, el calor era insoportable.
Hablábamos. De nada.
Reíamos sin sentido alguno.
Qué tal, vas recordando algo?
La respiración te delataba, ya sabes que con el frío sale bao de la boca con cada espiración que sueltas. Estabas tiritando y te abrace con ganas... con miedo. Y ése bao cada vez era mas rápido y corto.
Me dí cuenta de que no tiritabas, estabas temblando de miedo y me devolviste el abrazo sin saber muy bien qué estabas haciendo...
Seguimos andando?
Me agarraste del brazo, ya sin tantos nervios.
No sabíamos dónde íbamos, pero no parábamos de andar, todavía quedaban muchas luces navideñas.
Estaba sin preparar, lo juro, pero acabamos en tu casa.
Aún recuerdo tu nariz roja, a conjunto con tus mejillas y esa media sonrisa vergonzosa que asomaba por tu bufanda azul que parecía haber desteñido en tus labios morados... Hacía tantísimo frío...
Sabes ya de lo que hablo?
Subimos las escaleras desquebrajadas de tu piso, saludamos a algún vecino que salía a la calle advirtiéndole del frío que iba a pasar y llegamos a tu puerta.
"- Qué gusto. Podemos empezar a quitarnos la ropa." dijiste.
Te miré extrañada y entre balbuceos continuaste la frase.
"Me..me...me refiero a la bufanda, los guantes, el abrigo...."
Qué vergüenza pasaste. Cómo me reí de ese momento.
Aquí empezó todo. Me invitaste a sentarme y acabamos en el sofá compartiendo manta.
Me acariciaste el brazo alegando que estaba suave, y me hiciste perder la cabeza. Te agarré la mano, recuerdas? acaricié tus dedos uno a uno y dibujé las arrugas que tienes en la palma de tu mano.
Volviste a abrazarme, y tu boca parecía imantada con mi cuello. Sentía tu respiración, y yo ya no era dueña de mis actos...
Sé que ya sabes de lo que te estoy hablando...necesitas refrescar más tu memoria? marca mi número, y, como todos los directores modernos de cine, haremos un remake, pero esta vez, en mi casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario