martes, 18 de diciembre de 2012

Tan cobarde, tan valiente....


La gente quiere cosas que relativamente son asequibles: Tener una media naranja compatible, estilizada, con una belleza que desprenda luz propia, compartir gustos, sentimientos, la cama... Alguien educado con quien pasarlo bien, que le haga reír, que le invite a cenar perdices en un restaurante caro con comida abundante y que le lleve a la cama para acabar de ser felices.


Yo lo veo de otra forma.


No quiero una jodida media naranja que tenga gustos parecidos a los míos. No me gusta la belleza maquillada, ni la gente que esconde linternas en los bolsillos para desprender luz 'propia', qué va. Ni siquiera me gustan las perdices, joder.


Quiero que me echen de menos en esas noches eternas en las que hasta el silencio molesta y te ves sólo y perdido en una cama de 90 que llega a parecer infinita.
Alguien que mida el tiempo en ganas de verme y no en minutos. Que le de igual comer perdices en un restaurante de 4 tenedores, y lo cambie por un trozo de pizza de cualquier banco de Malasaña.
Una persona que sólo con mirarle a los ojos me diga que prefiere un pomelo, ácido, en vez de una jugosa media naranja.
Quiero que pierda los papeles y sea la persona más rastrera y mal educada cuando nos perdamos entre las sabanas y no sepamos donde acaba un cuerpo y empieza el otro.


No sé.
A la mierda con los tópicos.
Yo quiero mi medio pomelo. A primera vista no vende igual que una naranja, es cierto, pero al final, engancha más algo que en un primer repaso no sabes cómo comer.

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