domingo, 17 de marzo de 2013

Resaca.



He intentado engañarte yendo a sitios donde se besa mucho y se quiere poco, entre alcohol barato a precio de oro que borra la memoria y música comercial que lo único que hace es un ruido de fondo incómodo, para evitar silencios. También incómodos.

Como yo allí.
Incómoda.

Que sólo he conseguido confundirme. Por que, llegado un momento, corría más alcohol que sangre por mi sistema circulatorio.
Y que siempre me doy cuenta a la mañana siguiente. Y me arrepiento. Porque ese dinero tirado en copas sucias, no me ha ayudado a olvidar nada.
He recordado incluso más.
Te he recordado incluso más.

Que el único beneficio es que éste dolor de cabeza es por la mayor jodida resaca que he tenido en la vida, y no por pensar(te).

Ayer, entre cubata y cigarrillo, decidí joder a la primera sonrisa (he dicho joder A la primera sonrisa, que no es lo mismo que joder LA primera sonrisa, no sé si me entiendes) que se cruzara por mi camino.
Le demostré que se puede recrear un sentimiento sin sentirlo, cómo puede doler un corazón que ya ni bombea, cómo el alcohol barato no es lo único que hace olvidar y sobretodo, que se puede querer fuerte aunque sea de mentira y por un rato. Y que, a veces, aunque sea de verdad, no se puede. O no se debe.

Y eso. Que me duele la cabeza.
Y que si tienes un Ibuprofeno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario