En serio.
Un poema.
No lo digo para ofenderte. De verdad.
Es un poema de los que cuentan amores incompletos.
Cuenta secretos que de ser publicados harían temblar hasta al jodido muro que te plantas por miedo a temblar por miedos.
No sé, un poema.
No me mires así, por favor. Que me pierdo. Y te pierdo. O te pierdes, tú también.
Y no quiero perderte, pero quiero perderme.
Te miro. Cobarde, pequeña. Pero te miro.
Sentimientos encontrados que no se saludan. Que hacen como que no se conocen y en realidad se odian porque no se entienden. Ni yo tampoco.
Tu cara es un jodido poema que incita a leerlo, y a leerte.
Perdóname. Perdóname por no querer leer el final y escribirlo a mi manera con el roce de mis dedos sobre otras pieles. Y de otros dedos sobre la mía.
No me mires así. Que me muero de miedo. Y de ganas.
No se te ocurra volver a mirarme así sin contarme el final.

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