domingo, 17 de julio de 2011

La imposibilidad del fenómeno.



Si tuviese que contarle hoy mi vida a alguien, podría hacerlo de tal manera que me verían como a una mujer independiente, valiente y feliz. Nada de eso: me está prohibido mencionar la única palabra mas importante que los once minutos: amor. 
Durante toda mi vida he entendido el amor como una especie de esclavitud consentida. Es mentira: la libertad sólo existe cuando ése alguien está presente. Aquel que se entrega totalmente,  que se siente libre, ama al máximo. Y el que ama al máximo, se siente libre.
Por eso, a pesar de todo lo que pueda vivir, hacer, descubrir, nada tiene sentido. Espero que este tiempo pase de prisa, para poder volver a la búsqueda de mi misma, bajo la forma de alguien que me entienda, que no me haga sufrir.
¿Pero qué tonterías estoy diciendo? En el amor, nadie puede machacar a nadie; cada uno de nosotros es responsable de lo que siente, y no podemos culpar al otro por eso.
Me sentí herida cuando perdía a las personas de las que me enamoré. Hoy , estoy convencida de que nadie pierde a nadie, porque nadie posee a nadie.
Ésa es la verdadera experiencia de libertad: tener lo más importante del mundo sin poseerlo.

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