lunes, 5 de mayo de 2014

Hoy la luna decía tu nombre.

Me ha contado cómo se colaba en tu habitación por los resquicios de la ventana. 

Ha acariciado tu hombro derecho y se ha posado sobre tu cara para aprender lo que significa brillar.

Hoy la luna me ha insultado por haberle hablado de ti.

Se ha sentido acorralada entre tus piernas.
Que idiota, eso es lo más parecido a la libertad que he conocido.

Te queda bien ese pijama negro que se dejaba entre ver debajo de las sábanas. 

Sigo pensando que el negro te sienta bastante bien. 

Has sentido alguna vez lo que siente un imán al acercarlo a una barra de hierro macizo?

Quizá sea eso lo que más me define ahora mismo.

O quizá sea el imán que repele al otro imán sólo porque se han conocido en momentos algo extraños.
Si cambiaran de postura no se separarían jamás, estoy segura. 

No lo sé.

Pero hoy la luna gemía tu nombre tan alto que ni los lobos aullaban.





No hay comentarios:

Publicar un comentario