lunes, 5 de mayo de 2014

vida

Y ahora vuelve.

Vuelve el miedo.
Vuelve la rabia.
El desconsuelo.

Vuelve cada puñalada que me dio por la espalda.
Cada hostia que nos dimos después de las caricias.
Todas y cada una de las miradas que reventaban la acera al caer.

Vuelve ella reclamando cada polvo que le he echado en otras pieles.
Cada duda de qué labios han probado mi saliba y en qué espaldas he escrito  braille con arañazos lascivos.

El por qué elegiste naufragar en otras piernas distintas a las mías.

Vuelve ella al lugar en que perdimos los miedos.
Y la ropa.

Vuelve ese latido que salpicó de sentimientos las paredes de la habitación.

Vuelve todo a aquel lugar del crimen de sábanas mojadas con un sudor que no era el mío. 
La patada en los cojones con botas de militar que me deshizo por dentro.
Su "es mejor así" que ahora le abofetea riéndose en su cara.

Vuelve ella.
Pero yo ya no estoy.

Baja el telón de esta historia y súbete las bragas, cariño.

Que he encontrado una piel que huele mejor que la tuya.
Unos dedos que bailan acompasados con mis gemidos.
Un cielo que sabe mejor que el que solía encontrar debajo de tu ombligo.
Y una vida que no está conmigo, pero tampoco contra mí. 

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