martes, 27 de mayo de 2014

what.


Qué te voy a decir que no te hayan dicho antes.

Que sí, que todo esto de que la única salvación posible se parece a la felicidad es música para los oídos de los que se aferran a cualquier canción.

Qué te voy a contar que no te hayan contado antes.

Si te han contado sueños y pesadillas.
Victorias y derrotas.
Y hasta te han contado los pliegues que te adornan la cara cada vez que gimes de placer o lloras de alegría.

El problema es que yo los momentos felices los cuento con los dedos de otras manos cuando les pierdo entre los muslos.

El problema es que tú te has quedado enganchada a otros dientes que mordían con el sólo pretexto de hacerte daño.

Y claro, así cómo pretendo que creas que el amor es mucho mejor que el sexo.



No hay que confundir echar de menos con querer que vuelva.

Ni la humedad de un clínex, con la de unas bragas.



Qué empatía la tuya cuando te contó que no sentía el esternón de una pieza. 
Cuando te dijo que dos soledades romperían una cama que llevaba tiempo sin usar los muelles.

Qué inocente has sido siempre.

Y, que sí, que yo hubiera hecho lo mismo.

Aún recuerdo aquella noche.
Joder, qué guapa estabas después de tanto tiempo.

Cuánto te han querido.
Y qué mal lo han hecho.

Supongo que en cierto modo, nunca te he olvidado.
Has sido la primera en tantas cosas…
Todavía me da revolcones el corazón cuando suena la canción que nos imantó sin querer.
Queriéndonos.

Qué cobarde he sido siempre.
Y qué poca paciencia has tenido conmigo.

Ahora te miro.
Sonrío.
Me río por todo lo que te lloré.
Pero ya no lloro por todo lo que nos reímos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario