Dos años. O algo más.
El nudo de la garganta cada vez se aprieta más. Y no quiero llorar.
Te miro y tiemblo. O tiemblo cuando no te miro, cuando no te veo.
Y mira qué horas.
Y cómo pienso en ti.
Qué malo no coger el tren a tiempo, y que impuntual he sido siempre.
No quiero ser inoportuna, pero tampoco quiero que se aleje tanto el vagón como para que se lo trague la niebla y no sepa hacia donde va.
Y el nudo de la garganta crece. Y aprieta. Y duele.
Y yo sólo pienso en ti. O algo más.

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