Ya no eres la misma desde aquel día, y no puedo culparte.
Yo tampoco.
Tú lo diste todo por sentado desde el momento en que viste que perdí el norte entre tus piernas.
Yo tuve que darlo todo por sentido después de varios meses.
Ya no quedaba de donde sacar.
Todo eso dejó de merecer la pena, cuando se acabó la alegría.
Y así nos iba.
Es cierto que el día parecía más bonito si lo mirabamos desde la misma cama.
Pero ya sabes, las cosas no son lo que parecen.
Y las personas, amor, no sólo se cansan de correr.
Las personas, amiga, se cansan también de que arañes espaldas que no son la mía.
"Eres dueño de tu silencio" dicen los que no saben lo que es una guerra contigo.
"Y esclavo de tus palabras" hasta que se cruzan en tu vida.
Me he dado cuenta que lo bonito del amanecer es que salga el sol.
Que verlo desde la cama contigo sólo lo hace más cálido, pero que vamos, hoy por hoy, un radiador hace el mismo efecto que tú en esos últimos meses.
Que verlo desde la cama contigo sólo lo hace más cálido, pero que vamos, hoy por hoy, un radiador hace el mismo efecto que tú en esos últimos meses.
Espero que no me eches de menos, pero que te acuerdes de mí...
No hay comentarios:
Publicar un comentario