viernes, 10 de enero de 2014

K.O.

Llevo días queriendote escribir.

Deja de mirar al pasado aunque vaya sin bragas, que ya pasó. 
Deja de pellizcarle los pezones mientras te mojas los dedos para pasar página, que luego nunca pasas página.

Que yo también sé ir sin bragas.
Y te prometo que la excusa de pasar página no es imprescindible para que me mojes los dedos.

Cuéntame un cuento porque no puedo dormir desde hace varios años.

Que si lo nuestro era de esperar, por qué aceleramos el tiempo.

(Des) Vísteme despacio, que tengo prisa por rozarte el culo mientras me chupas el cuello.

No me des la mano, mejor dame un beso de esos de película que nunca acaba bien.

Quítate la venda de los ojos.
Y los pantalones.
Y todo.
Que mi tacto sólo se alimenta de tu piel.
Que mis ojos ya no ven más que tu olor.
Y que hueles mejor que cualquier habitación recien follada.

Miénteme para decirme que te vas, y quédate cinco minutitos más.

Señálame el punto justo para destrozarte el alma y darte la vida que ahora te falta.

Lame mis heridas sin acariciarlas y déjame que mientras cocine tus miedos a (nuestro) fuego lento.

Que te oigo caer cuatro horas antes de que roces el suelo. Y que aún así no pienso evitarlo, que desde el suelo todo se ve mucho mejor.

Que es muy tarde y sigues sin contarme el cuento.
Que no puedo dormir como vengo haciendo desde hace un tiempo.
Y que mañana será otro día en el que pensaré la manera de evitar que salga el sol. 
Que el suelo, si no amanece, puede ser la mejor cama follada en la que aguantar cinco minutitos más.

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