martes, 25 de marzo de 2014
Has dicho.
Es tarde y no sé si dormir y soñar contigo, o seguir pensando en ti para no dormir.
Mi pereza y mis ganas de un porro echan un pulso desde la cama.
Y me debato entre la vida y la muerte de un paseo entre tus piernas.
Ya no estás.
Me giro y amago un abrazo pero ya no estás.
La puta sábana me estrangula, y me da igual.
A veces me recuerda a ti.
Gilipolleces de madrugada.
Cuántos cuerpos te han contado sus secretos desde que te fuiste?
Bah, no me respondas, no sé si el dolor me hará más fuerte o más mierda.
Debería tirar ese vaso que rompimos aquella tarde en la que dejamos la rabia estampada contra la pared y los pantalones por el suelo,
porque el ron con sangre no sabe igual, y me he cortado el labio.
Tan difícil es encontrar a alguien que te aliñe el cigarro y te endulce la vida?
Deja de llamarme gilipollas.
Deja de llamarme, gilipollas.
Que tengo sueño, y quiero dormir.
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