Que nos han vendido ciertos sentimientos vinculados a la eternidad y tu les has creído
Como quien compra una crema falsa sólo por que es lo asequible
y acaba llena de granos.
Te tiraste en el césped de aquel parque sin columpios, y pensaste un "que se joda el banco por no sentir mi culo" y me guiñaste un ojo haciéndome cómplice de aquella muerte.
Y fue aquella tarde, entre sollozos por una zorra que no te supo querer, que empecé a hacerlo yo.
Empezaron los roces casuales con electricidad estática por frotarme con tu camiseta como hacen los niños con un boli para que se pegue el papel.
Pura diversión ignorante.
Empezaron las ganas.
Los miedos.
Las inseguridades.
Los "estás temblando".
Y alguna que otra cosa más.
Empezó todo lo que llevaba tiempo esperando.
Y una tarde, en ese mismo parque en el que te abrí el corazón, acabaste abriéndote de piernas, despojándote de la locura de que el amor es para siempre.
Dándome una hostia en el pecho para enseñarme que no todas duelen.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario