lunes, 14 de abril de 2014

El último suspiro ante de dormir.


Estás guapa de blanco. O de negro.
Estás guapa amarilla por el verde que llevas encendido en la mano derecha, que inunda de gris la habitación, y te tiñe los ojos de rojo.

Te cambio una calada por un trago.

No hay casi luz.

Y hay mucha gente dando gritos de atención para ver si encuentran compañía y así no volver otra noche solos a casa.
Algunos hasta se atreven a rozar sin inocencia alguna espalda.

Yo prefiero mirar el espectáculo. 

Los únicos gritos que merece la pena escuchar, son los que se dan sin ropa para ensordecer el ritmo de los muelles del colchón. 

Tú hace tiempo que no hablas con nadie.
Te has perdido entre el humo mientras yo me ahogo en el alcohol.

Pero no voy a gritar.

Sólo miro...

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