viernes, 18 de abril de 2014

Let.


Párteme la cara.
Me lo merezco.

Rómpeme el pecho, a ver si así late.
Ábreme las piernas.

Reacciona, joder.
Dime que lo haga.
Hazme reaccionar.

No te guardes las cartas en la manga ni las ganas en los bolsillos.

Píntame la espalda de arañazos y vacíame de besos.

Reviéntame los tímpanos con gemidos, y cúrate esa herida.

Salta los muelles del colchón y los botones de tu camisa.
Rómpete la goma de tus bragas para ponermelo más fácil al arrancártelas con los dientes.

Deshazte de esa carga que tanto te duele, y duéleme.

Ponme entre tu espalda y la pared y desdibuja el gotelé.

Que los sueños, si no los duermes, son mucho mejor.

Que desde hace tiempo mis sueños son difusos, y, que ya lo sabes, me cuesta mucho dormir.

Que en noches así la cama parece infinita y tú bastante fugaz.

Joder.

Que todo esto no tiene sentido si no te muerdo los labios ni te rozo el alma empezando por el culo.

No quiero ni treguas, ni un tiempo muerto de miedo por si se le acaba la pila al reloj.

No quiero volver a pensar en ti.
Ni volver a amenazar al cabrón del pecho para que no se pare.

No quiero no quererlo ni quererlo a la vez.

Que son las 6.
Y que lo que no quiero es dormir.

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