jueves, 27 de febrero de 2014

Caperucita Pérez.

Hay historias con puntos de sutura.
Puntos de sutura con una historia detrás. 
Cicatrices que no son.
Y hostias que no dejan cicatriz.

Fíjate,  y observa atentamente.

Cuántos cuentos nos cuentan con un final feliz, y cuántos acaban tristemente o en tragedia.

Nos venden una vida que ya no queda en stock, y acabamos conformándonos con la que queda rebajada.

Y claro, así no.

La he visto reirse dos segundos antes de fruncir el ceño. 
Me he visto riendo porque no quedaba otra.

Sarcasmos viciados de un aire denso.
Abrigos abandonados tanto como sus dueños. 
Copas rotas que derraman sueños sin cumplir.
Risas que esconndían el peor de los llantos.
Juegos de manos que entretienen vidas con sentido equivocado.
Arañazos de rabia que sólo esconden un "no te vayas, por favor".

Me has gritado como nunca y no he sabido escucharte.
Te he sentido más que siempre y no me he podido quedar.

Y claro, así no.

No hay comentarios:

Publicar un comentario