Para beberte.
Y me he deshidratado.
Te he visto en otras caras que no se te querían parecer.
He pensado tanto en la noche que no hemos pasado que he olvidado lo que sentí con la mirada que me regalaste cuando te vi renacer.
Me he sentado en la misma silla rota, y esta vez me ha hecho daño.
Ayúdame a sentir el dolor que sienten los despechados, que desde hace un tiempo mi vida ya no baila al son de ningún cuerpo.
Y que, muchas veces ya, dudo hasta de llamarlo vida.
Que me duele el cuerpo de cargar con el pasado, cuando podía estar doliéndome de un polvo de los que alivian el dolor de un cuerpo vacío de certezas.
Ven a buscarme y arañame el pecho hasta rozarme el corazón.
Que son las 6, y ya es tarde para llorar y pronto para dormir si tú no estás ocupando media cama.
Y a ver qué hago.

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