viernes, 7 de febrero de 2014

Madrid.

Que lo nuestro lo contaremos en pretérito imperfecto porque la perfección no existe, cariño.

Que me despierto con más ganas de café que de ti.
Que ni si quiera sabes que me gusta el café después de estos meses.
Y que tú y yo sólo nos entendemos con las luces apagadas.

Que un polvo a destiempo en un bar está bien si es conmigo.
Pero es un polvo.
Y es a destiempo.

Que ya es que ni esperamos a fumarnos el cigarro de después para tratarnos de usted.
Como si hubiera mayor muestra de respeto que arrodillarse, aunque sea con las bragas por los tobillos.

Que a veces, pensé que te quería por el puro placer de sentirte entre mis piernas.
Que de hecho te he querido.
Pero no más de dos horas seguidas.

Y que eso no está bien porque a ti se te olvida y vuelves a mí con sabor a ella.

Y así,  amor, yo no puedo hacer más que manchar los rincones de Madrid con olor a sexo de dos horas en las que te quise.

No hay comentarios:

Publicar un comentario