domingo, 2 de febrero de 2014

Dulce.

Tiene suerte de que sea domingo y que no hayamos contado aún los kilómetros que me separan de su cama.

De que no sepamos los cuentos que se esconden en los dedos.

De que los miedos se esfumen entre alcohol y drogas cortadas.

De disfrutar entre el humo gris que tiñe de rojo cualquier mirada.

Con las ventanas cerradas.
Para que al abrir las piernas cojamos cualquier otra cosa distinta a un constipao.


Tiene suerte  del maquillaje que se pone el pasado para salir de fiesta y arreglarnos la noche. 
Convirtiéndonos en héroes mediocres que se esfuman a la  misma velocidad que un orgasmo mal fingido.

Tiene suerte de esconderse tras ese muro de maderas y metales...

Como si eso nos fuera a salvar.

1 comentario:

  1. El texto se lo merece, brutal amigui :) es posible que le pida a usted derechos de autor para colgarlo en el mio.

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